CHETUMAL, QR.- Debido al insuficiente apoyo y al coyotaje, los productores de limón del sur del estado continúan inmersos en una crisis que los obliga a vender a un máximo de 8.2 pesos el kilogramo del producto, manifestó el delegado de la comunidad de Morocoy, Carlos Poot Mis.
Indicó que el precio del cítrico subió, hasta antes de la Semana Santa, a 700 pesos la caja de 25 kilogramos, pero una vez que concluyó ese periodo el costo cayó a 220 pesos, es decir, 8.2 pesos el kilo.
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Desesperación entre los productores de limón por pérdidas agrarias
Sin embargo, mencionó que el precio es inestable; además, los productores de limón cargan con el costo del flete, corte y demás gastos que genera la actividad hasta que el producto es entregado a los compradores.
Muchos productores de limón, agregó, por la falta de rentabilidad prefieren dejar perder el producto; ni siquiera cortan los limones, lo que provoca que los árboles envejezcan y mueran.
El delegado consideró que el problema es la falta de canales de comercialización, es decir, puntos de venta en donde colocar sus productos a precios que propicien ganancias para los productores de limón.
El impacto del coyotaje y la inestabilidad de precios
Esta situación ha sido aprovechada por los coyotes, quienes compran a bajos precios a los campesinos, pero revenden a costos altos y son los únicos que obtienen ganancias en la actividad citrícola del sur de la entidad.
Mencionó que es lamentable que la comunidad no tenga el empuje necesario por parte de las autoridades. “En el poblado hay gente muy trabajadora, las tierras son buenas, se siembra de todo como limón, chile jalapeño, chihua (calabaza de donde se obtiene la pepita) y hasta sandía, pero no tenemos mercado”.
Poot Mis mencionó que los productores de limón solo reciben apoyo del programa Producción para el Bienestar y, anualmente, algunos apoyos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe), pero solo se trata de paliativos.
“Hay cierto apoyo, pero lo que realmente necesitamos es que nos ayuden a buscar mercado para nuestros productos, porque se echa a perder en el campo; cuando llega la cosecha no hay comprador y es una gran tristeza para nosotros los campesinos”, enfatizó.

El problema también, añadió, es que los productores de limón registran pérdidas; ni siquiera se recupera la inversión y los campesinos tienen que ingeniárselas para volver a sembrar.
De acuerdo con otros productores, el costo del flete es de alrededor de mil pesos por viaje, desde el punto de recolección hasta el sitio de embarque. La situación empeora si se considera que los caminos sacacosechas están en mal estado.
Aunque hay cierta mejoría en el precio, luego de que en noviembre pasado el kilogramo fue comprado a los campesinos a cerca de dos pesos, para que puedan hacer rentable la actividad requieren que el costo esté, por lo menos, a 20 pesos por kilo.
En los mercados públicos de Chetumal, el precio del cítrico está en por lo menos 25 pesos el kilogramo, pero son los coyotes los que se llevan la mejor ganancia.
En los supermercados, los costos van desde los 20 pesos hasta los 55 pesos en promedio, dependiendo de la variedad del limón: persa, criollo, colima (sin semilla) o eureka (amarillo).
La comunidad de Morocoy está a 71 kilómetros de la capital del estado. Es una comunidad agrícola, pero su importancia también radica en que dentro de su territorio están asentadas las zonas arqueológicas de Dzibanché y Kinichná, hoy en conflicto legal. Cuenta con alrededor de mil 500 habitantes.

