Claves de la noticia:
- Ejido Kantunilkín: La mayoría de la Asamblea General respaldó las anuencias iniciales para proyectos de captura de carbono, aprovechamiento forestal maderable y servicios ambientales.
- Foco de conflicto: El ejidatario Juan Olivares Castillo concentró los reclamos tras oponerse sistemáticamente a todos los puntos del orden del día.
- Debate por foráneos: El altercado revivió el descontento local hacia ejidatarios externos, al grado de plantearse futuras restricciones para frenar divisiones en el núcleo agrario.
KANTUNILKÍN, QR.- Entre reclamos, cuestionamientos y un ambiente de alta tensión, la Asamblea General de Ejidatarios de Kantunilkín logró destrabar los permisos iniciales para una serie de ambiciosos proyectos sustentables. La sesión se transformó en un escenario de confrontación directa cuando la mayoría de los asistentes arremetió contra un solo integrante, Juan Olivares Castillo, señalado de boicotear sistemáticamente cada propuesta del orden del día.
También te podría interesar: Tribunal Agrario valida a directiva ejidal de Kantunilkín y ordena desalojo de opositores
Respaldo mayoritario a proyectos de captura de carbono y sector forestal
La discordia estalló durante el análisis de las solicitudes de anuencia para proyectos de captura de carbono y aprovechamiento forestal maderable —promovidos por Rodolfo Villaseñor—, así como para la modificación del programa de servicios ambientales. Aunque la mayoría de la comunidad se inclinaba por el “sí”, Olivares Castillo mantuvo una postura de rechazo absoluto, encendiendo los ánimos en el recinto.
Testigos del encuentro detallaron que los reclamos subieron de tono cuando los ejidatarios le recordaron al opositor que la votación sólo contemplaba anuencias preliminares. Los participantes enfatizaron que cualquier propuesta de impacto ambiental y forestal tendrá que regresar forzosamente a la mesa en asambleas futuras para un desglose minucioso antes de recibir la aprobación definitiva del núcleo agrario.
Origen foráneo de ejidatario desata reclamos de la comunidad
El punto más álgido de la reunión ocurrió cuando Olivares Castillo presumió ser originario de la Ciudad de México. El comentario fue tomado como una provocación por los comuneros locales, quienes respondieron cuestionando abiertamente cómo, cuándo y bajo qué condiciones el señalado obtuvo sus derechos ejidales en la región.
Este cruce de palabras destapó una preocupación latente y generalizada en Kantunilkín: la intromisión de personas ajenas a la península en la toma de decisiones locales. Varios ejidatarios alzaron la voz para advertir que la llegada de perfiles foráneos suele fracturar la cohesión interna y frenar el desarrollo económico y comunitario del ejido.

Proponen candados para frenar la división interna en el ejido
Ante el temor de perder el control de sus tierras, algunos comuneros propusieron formalmente estudiar mecanismos legales a futuro que limiten la incorporación de personas externas al padrón ejidatario, priorizando la paz y la unidad histórica del grupo.
A pesar de los roces y el intercambio de reproches, la mesa directiva logró reconducir la sesión. El orden del día se desahogó en su totalidad, quedando formalmente registrados los votos y acuerdos mayoritarios que dan luz verde a las primeras etapas de los planes ambientales en la comunidad.

