Claves de la noticia:
- Ejido Kantunilkín analiza plan forestal: La Semarnat ya autorizó un programa de manejo para 5,000 hectáreas distribuidas en los próximos 10 años, arrancando con una fase inicial de 500 hectáreas.
- Alianza estratégica: Los ejidatarios evalúan asociarse con la empresa tapatía BO7 construcciones y contarán con la asesoría técnica del despacho Promotora Cooperativa.
- Sustentabilidad e ingresos: El proyecto no solo contempla la venta de madera y la fabricación local de muebles, sino también la gestión de certificados de bonos de carbono para obtener ingresos por conservación.
KANTUNILKÍN, QR.- El ejido de Kantunilkín dio un paso crucial hacia su reactivación económica y ambiental. En una reciente Asamblea General, los ejidatarios analizaron una propuesta para el aprovechamiento integral de sus recursos forestales, un ambicioso proyecto que busca generar empleos directos mediante la transformación de la madera y el ingreso al mercado internacional de bonos de carbono.
Semarnat autoriza manejo forestal a 10 años
El plan, que cuenta con el aval de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), contempla un programa de manejo que abarca un total de 5,000 hectáreas distribuidas en un periodo de diez anualidades. Sin embargo, para garantizar un arranque ordenado y evaluar los primeros impactos, las operaciones iniciarán formalmente en una superficie piloto de 500 hectáreas.
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Para ejecutar esta estrategia, la asamblea —que arrancó formalmente tras el nombramiento de Ceferino Canul Ku como presidente de la mesa de debates— puso sobre la mesa una posible alianza comercial con la empresa BO7 construcciones, originaria de Guadalajara. Asimismo, se informó que la asesoría técnica y administrativa correrá a cargo del despacho especializado Promotora Cooperativa S.C. de R.L., asegurando que el proceso cumpla con los estándares legales y ambientales vigentes.
Impulso a la economía local con valor agregado
A diferencia de los esquemas tradicionales de extracción severa, el enfoque de Kantunilkín le apuesta al valor agregado. Los ejidatarios planean procesar la madera internamente para convertirla en tablas y, posteriormente, fabricar muebles. Esta cadena productiva local no solo multiplicará los márgenes de ganancia del núcleo agrario, sino que se convertirá en un motor de empleo para los habitantes de la región.
El brazo verde del proyecto radica en la conservación. Paralelamente a la actividad maderera, el ejido gestionará certificados de bonos de carbono. Este mecanismo financiero internacional les permitirá recibir ingresos adicionales por el simple hecho de preservar, cuidar y manejar de forma sustentable sus densas áreas selváticas.

Asamblea ejidal definirá el rumbo del proyecto
El futuro del proyecto queda ahora en manos de la Asamblea General, el órgano máximo de decisión ejidal, cuyos integrantes continuarán desglosando las cláusulas del acuerdo para definir los siguientes pasos de una iniciativa que promete cambiar el rostro económico de Kantunilkín.

