El Tren Maya acumula al menos 25 incidentes críticos de pérdida de potencia eléctrica desde su puesta en marcha, según reportes de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI). Esta inestabilidad operativa persiste pese a la reciente adquisición de equipo ferroviario.
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La cronología de las averías en el suministro eléctrico
La operatividad del sistema ferroviario muestra vulnerabilidades técnicas recurrentes que derivan en interrupciones prolongadas de los trayectos.
Los registros oficiales obtenidos vía transparencia revelan una cadena de incidentes que comprometen la continuidad del servicio:
- Primer registro: Detectado el 17 de enero de 2024, apenas días después del inicio de actividades.
- Total de eventos: Se contabilizaron 24 registros en el lapso comprendido entre el 15 de diciembre de 2023 y el 14 de abril de 2026.
- Incidente reciente: A inicios de julio, un convoy con ruta Cancún-Mérida sufrió una avería que forzó a los pasajeros a una espera de seis horas para reanudar su traslado.
- Contrato de suministro: La flota de 42 ferrocarriles fue entregada por la empresa francesa Alstom mediante una licitación que ascendió a 37 mil millones de pesos.
El quiebre en la transparencia de la paraestatal

Existe una discrepancia documental entre la información proporcionada por el regulador ferroviario y los datos reportados por la entidad operadora del Tren Maya.
Mientras que la ATTRAPI documenta 24 fallas, la paraestatal —que enfrenta una operación deficitaria con pérdidas diarias de 7 millones de pesos— únicamente reconoce dos incidentes de pérdida de potencia: uno el 25 de marzo de 2025 y otro el 19 de agosto de 2025. La empresa estatal ha omitido publicar la totalidad de los siniestros, limitando el acceso a su portal de prensa, el cual carece de registros completos sobre las condiciones actuales de la red.
Silencio oficial ante las fracturas estructurales
Las dependencias federales evaden la rendición de cuentas respecto a los apuntalamientos en el tramo 5 y los hundimientos registrados durante la fase operativa.
La orden presidencial para realizar un dictamen técnico sobre la seguridad estructural del tramo 5 ha sido ignorada por las instituciones responsables, derivando en una parálisis informativa:
- Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena): Clasificó la información bajo el argumento de “seguridad nacional”, extendiendo una reserva aplicada originalmente a la fase constructiva de 2024.
- SICT: Declina su competencia técnica sobre el caso y redirige la responsabilidad hacia el ejército y la paraestatal.
- Tren Maya: Asegura carecer de archivos, dictámenes o análisis técnicos sobre los hundimientos detectados a inicios de 2026.
- ATTRAPI: Desplaza la responsabilidad de la transparencia hacia la Sedena y la propia empresa del Estado, dejando sin respuesta la solicitud de claridad sobre la infraestructura.

