CHETUMAL, QR.- Fernando Balam Cocom heredó el negocio restaurantero de su padre en Calderitas. Sin embargo, la crisis económica y los problemas familiares lo obligaron a deshacerse de él, transformando su rumbo por completo.
Hoy en día, gracias a su espíritu emprendedor e iniciativa, se ha consolidado como un microempresario exitoso en la venta de granizados y saborines, demostrando que siempre es posible salir adelante.
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El fin de una tradición familiar en la gastronomía
Originario de Calderitas, Fernando recuerda con nostalgia el establecimiento de comida que manejó por 17 años en la zona restaurantera de esta comunidad turística, donde su familia fue pionera de la actividad gastronómica.
La crítica situación económica del poblado provocó la caída de su negocio de pescados y mariscos. Aunque intentó incursionar en servicios turísticos como paseos en lanchas, bananas y kayaks, también tuvo que detener esas actividades acuáticas.
Afectado por las bajas ventas y problemas familiares, Fernando terminó por “mal vender” el restaurante y su lancha hace aproximadamente 12 años, viéndose obligado a empezar desde cero para el sustento de los suyos.

La decisión de reinventarse y abrir la mente a los cambios
“Siempre pensé en ser restaurantero, pero a veces son sanos los cambios. Tuve 17 años el restaurante, pero hay que abrir la mente a otras posibilidades”, reflexiona Fernando, reconociendo que el miedo al fracaso suele frenar a las personas.
El inicio de su nueva aventura no fue sencillo. Comenzó vendiendo saborines a bordo de una cuatrimoto; con el tiempo avanzó a una motocicleta con batea y actualmente opera en una camioneta adecuada para las necesidades de su negocio.
“Cuando empecé solo vendía seis saborines, ahorita ya nos va bien porque los clientes ya nos conocen. Es cuestión de picar piedra, pero como todo, hay temporadas buenas y rachas no tan buenas”, explica el comerciante.


“Los Pica Piedra”: un menú que conquista paladares
En honor a ese esfuerzo diario, el negocio familiar fue bautizado como “Los Pica Piedra”. Con más de ocho años en el mercado, la empresa amplió su oferta al sumar granizados a su tradicional venta de saborines.
El menú de granizados incluye sabores como uva, tamarindo, cebada, crema, fresa, piña, limón, tutifruti y tepache, con precios de 12, 17 y 35 pesos. Los saborines, con un costo de 12 pesos, ofrecen opciones de coco, elote, fresa, Oreo, Chocomilk, melón y plátano.
Para expandir su mercado, Fernando no se limita a la venta en la vía pública, sino que también ofrece paquetes especiales para fiestas y reuniones familiares.
¿Dónde encontrar a “Los Pica Piedra”?
Todos los días, de 10:00 a 17:00 horas, Fernando ofrece sus productos en el cruce de la avenida Corozal con Erick Paolo, lugar donde también puede ser contactado para la contratación de eventos especiales.
Tanto los saborines como los granizados son postres tradicionales de la gastronomía mexicana elaborados con líquidos congelados y saborizantes. Mientras el saborín es de consistencia dura, el granizado se prepara con hielo raspado.

