La FIFA analiza formalmente ampliar la Copa del Mundo a 64 equipos para 2030. Gianni Infantino confirmó que la propuesta, impulsada por Conmebol, busca integrar a más naciones, pese a las críticas de UEFA y Concacaf sobre la posible desvalorización competitiva.
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Infantino impulsa la apertura del torneo hacia naciones periféricas
El presidente de la FIFA sostiene que la inclusión de 64 países garantiza que naciones con menores recursos deportivos mantengan la motivación competitiva y el derecho a participar en el certamen internacional.
La posible celebración de un Mundial con 64 equipos para el año 2030 será examinada y debatida en los comités correspondientes tras la conclusión del torneo actual en Estados Unidos, México y Canadá. Según declaraciones de Gianni Infantino recogidas por el diario francés L’Équipe, la intención institucional es diseñar un evento para el mundo entero, trascendiendo el dominio tradicional de Europa y Sudamérica. El máximo dirigente del fútbol global enfatizó que el nivel de los equipos muestra una mejora sostenida y advirtió que cerrar las puertas a los países pequeños eliminaría los incentivos para su desarrollo deportivo profesional.
Conmebol lidera la presión por un formato de máxima expansión
Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, promueve el modelo de 64 equipos bajo la premisa de la unión global, superando la reciente ampliación a 48 selecciones ejecutada en el ciclo actual.
La propuesta formal para este quiebre estructural surge desde la dirigencia sudamericana. En noviembre, Alejandro Domínguez, quien también ejerce como vicepresidente de la FIFA, aseguró que un torneo de esta magnitud posee la capacidad de unir al mundo. Esta iniciativa sucede a otras propuestas de reforma profunda, como la celebración de la Copa del Mundo cada dos años, planteamiento que fue finalmente desechado por el organismo rector tras la resistencia de diversos sectores del ecosistema futbolístico.
Evolución de la participación y logística del centenario
El torneo de 2030 representará un hito logístico al distribuirse en seis países de tres continentes distintos para conmemorar los cien años de la primera competencia mundialista.
La arquitectura del torneo ha experimentado transformaciones significativas en las últimas décadas, buscando capturar mercados más amplios y diversificar las sedes:
- Francia 1998 a Qatar 2022: Se mantuvo un formato estandarizado de 32 selecciones nacionales.
- Mundial 2026 (Actual): Implementación del formato de 48 selecciones, con inicio el 11 de junio y final programada para el 19 de julio.
- Hito 2030: Organización conjunta entre Argentina, Uruguay y Paraguay (partidos inaugurales del centenario) y el bloque conformado por España, Portugal y Marruecos.
Fractura institucional ante la pérdida de valor en las eliminatorias
Dirigentes de UEFA y Concacaf rechazan la expansión por considerar que compromete la relevancia de los procesos clasificatorios y erosiona la calidad técnica de la competición internacional.
La expansión a 64 selecciones implicaría que casi el 25% de las 210 federaciones afiliadas a la FIFA obtendrían un cupo directo, lo que reduce drásticamente la tensión competitiva de las eliminatorias previas. Esta parálisis del mérito deportivo ha generado un frente de oposición liderado por Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, y Victor Montagliani, titular de la Concacaf, quienes han calificado la idea como deficiente.
| Confederación / Formato | Efecto en la Competitividad |
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| CONMEBOL | Con 48 equipos, 6 de 10 países clasifican directo y uno va a repechaje. Con 64, la eliminatoria pierde sentido fáctico. |
| UEFA | Oposición frontal al considerar que el volumen de equipos diluye la excelencia del torneo. |
| FIFA (Línea Oficial) | Apuesta por la motivación de naciones pequeñas como motor de crecimiento global. |
El despliegue de un Mundial de esta escala transformaría el torneo en una estructura de participación masiva, donde el control institucional de la FIFA se fortalece mediante la distribución de cuotas de poder a federaciones tradicionalmente excluidas, a riesgo de convertir la fase de clasificación en un trámite administrativo para las potencias regionales.

