La cadena mexicana de restaurantes La Casa de Toño analiza una venta estratégica estimada en más de 400 millones de dólares para financiar su expansión hacia Estados Unidos y Latinoamérica, contratando a BBVA México como su asesor financiero exclusivo.
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Valuación financiera y potenciales compradores
La transacción proyectada supera ocho veces las ganancias ajustadas de la empresa, duplicando los múltiplos de operadores regionales como Alsea y Arcos Dorados.
El valor estimado del negocio supera los 7 mil millones de pesos mexicanos. Esta cifra ubica a la marca en una posición atípica dentro de la industria gastronómica regional. Según informes de la agencia Bloomberg, presentaciones dirigidas a inversionistas describen a la empresa como el líder indiscutible en el segmento de comida mexicana tradicional, habiendo recibido ofertas recurrentes de adquisición.
Para estructurar formalmente las negociaciones, la compañía contrató a BBVA México como asesor financiero exclusivo. Entre los principales consorcios interesados resalta Grupo Gigante S.A.B., aunque la firma aclaró ante la Bolsa Mexicana de Valores que los análisis son preliminares y carecen de un precio acordado o contratos vinculantes.
- Grupo Gigante: Conglomerado fundado en noviembre de 1962 por Ángel Losada Gómez.
- Portafolio gastronómico: Administra marcas como Toks, Shake Shack, Panda Express y El Farolito.
- Otras unidades de negocio: Comercializa firmas como Office Depot, Radio Shack y Petco.
- Múltiplos comparativos: Excede las métricas de Alsea (gestora de Starbucks y Domino’s) y Arcos Dorados (operadora de McDonald’s).
Estrategia de expansión internacional
El objetivo principal de la venta es inyectar capital para desembarcar en mercados de América Latina y Estados Unidos.
La marca carece actualmente de unidades fuera del centro de México. Por ello, la inyección de capital privado busca escalar el concepto a nivel continental sin alterar la estructura operativa.
Historia y origen del modelo de negocio
El emprendimiento nació en 1978 en la colonia Clavería de la alcaldía Azcapotzalco.
Marco Antonio Campos, conocido como “Toño”, tenía 18 años y cursaba la licenciatura en Derecho en la Universidad del Valle de México (UVM) cuando instaló un puesto ambulante sobre la banqueta de la calle Floresta. Con la ayuda de su madre y su abuela, el negocio comenzó vendiendo quesadillas, sopes y tacos de guisado en un anafre.
En 1985, ante restricciones impuestas por las autoridades locales a los puestos en la vía pública, el comercio se trasladó al garage y patio de la residencia familiar en el número 77 de la calle Floresta.
De Las Dos Poblanas a marca nacional
La preferencia de los clientes consolidó la identidad formal del establecimiento en 1985.
Aunque la familia intentó bautizar el comercio como “Las Dos Poblanas” en honor a la madre y la abuela de Marco Antonio, la costumbre de los comensales al referirse al sitio impuso el nombre definitivo de La Casa de Toño.
Con el tiempo, el menú sumó el pozole, platillo que se convirtió en el producto insignia del menú. De aquella primera sede se conserva como símbolo la lona verde con el logotipo original.
- Fundación formal: Registrada en el año 1985 tras su retiro de la banqueta.
- Evolución del espacio: Crecimiento gradual sobre la misma calle Floresta antes de expandirse a otras zonas.
- Aceleración comercial: Inicio de aperturas masivas en la capital a partir del año 2007.
Pilares operativos y presencia actual
La red de restaurantes suma 81 sucursales operativas en la Ciudad de México y la zona metropolitana.
El éxito de la cadena responde a una arquitectura operativa enfocada en la eficiencia, donde la alta rotación de comensales convive con precios competitivos. La presencia del establecimiento atiende flujos constantes de clientes a toda hora, desde desayunos familiares de fin de semana hasta consumos nocturnos.
Ventajas competitivas de la cadena
Los costos accesibles y la velocidad de atención garantizan un volumen masivo de comensales.
La estandarización de procesos permite ofrecer platillos tradicionales a precios semejantes a los de fondas o mercados comunitarios.
La ubicación estratégica en plazas comerciales y corredores urbanos asegura un tráfico peatonal ininterrumpido durante todo el año.

