Tortas El Chino: 30 años de sazón y tradición en Chetumal
CHETUMAL, QR.- A unos metros del Mercado Nuevo se ubica Tortas El Chino, un referente de la comida callejera en la ciudad que durante 30 años ha cautivado con su sabor a los capitalinos, pero también a visitantes nancionales y extranjeros.
Su propietario, Miguel Bas, cuenta que el destino lo llevó a dedicarse a la comida callejera desde hace tres décadas, tras perder su empleo en una empresa nacional de distribución de pan, lo que lo obligó a buscar una actividad que le permitiera generar ingresos para el sustento familiar.
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El origen de una tradición familiar en el Mercado Viejo
Con nostalgia recuerda que comenzó con la venta de tacos tacos, a tres pesos cada uno. Con el paso del tiempo, los clientes comenzaron a pedir tortas y los complació hasta que se convirtieron en su carta de presentación.
Como en todo negocio, dijo, hay días buenos y días malos; pero, lo importante es que ha dado de comer a su familia y también le ha permitido satisfacer los gastos personales y del propio negocio.
Las tortas son de carne asada o frita, que en muchos lugares se expenden en la ciudad, pero su toque especial o receta secreta es lo que ha marcado la diferencia y la preferencia de la clientela.
Relevo generacional y el panorama del comercio ambulante
Miguel es considerado una persona atenta, servicial, amable y siempre listo para atender a los comensales que a diario llegan a su carro ambulante establecido sobre la avenida CNC con Calzada Veracruz, a unos pasos del mercado Lázaro Cárdenas, mejor conocido en la ciudad como Mercado Viejo.
Asegura estar orgulloso de su negocio, pues es una satisfacción que la gente de Chetumal no deje de asistir a su punto de venta y su sazón ha conquistado a locales y personas provenientes de otros países, en su mayoría de Belice.
En la zona del mercado hay infinidad de locales de venta de alimentos, inclusive restaurantes, pero los turistas son asiduos a su carro establecido en la acera, donde degustan sus tacos y tortas.

“Han sido muchos años de trabajo, de servir a la gente, por lo que estoy valorando jubilarme y dejar la estafeta a mis hijos, pues se trata de un negocio familiar en el que también apoya mi esposa”, comenta Miguel.
Afirma que, en el caso de los vendedores ambulantes como él, lo más difícil a parte de tener productos de calidad y del gusto de los clientes se debe luchar con el clima; su estrategia ha sido no vender en temporadas de lluvia por el trabajo con fuego, a fin de evitar accidentes o la proliferación de alguna enfermedad que resulte con un mayor perjuicio.
Luego de 30 años, los tacos que vende tienen un costo de 24 pesos y su famosas tortas 48. Aunque comenzó a trabajar todos los días de la semana, hoy en día trabaja de lunes a sábado y se toma los domingos para disfrutar con su familia o para realizar diligencias personales.
El nombre de su negocio deriva de su apodo: “El Chino”, que a su vez le fue puesto por sus rasgos físicos.
De acuerdo con el ayuntamiento de Othón P. Blanco hay un padrón de aproximadamente 850 negocios ambulantes en las calles de Chetumal, dispersos en diversos puntos, principalmente en las inmediaciones de zonas céntricas o de sitios de mayor concentración de personas como mercados, avenidas principales y parques. Muchos de ellos dedicados a la venta de comida.


