CHETUMAL, QR.- Desde niño, Ernesto Ruiz Pérez soñó con ser profesor y logró cumplir 49 años frente a grupo. El tiempo de su jubilación llegó, pero deja un legado de enseñanzas para decenas de generaciones de estudiantes de primaria y licenciatura.
Originario de Rosarito, Baja California, el profe Ernesto, como lo conocen en el ambiente educativo y entre sus estudiantes, llegó desde muy temprana edad a Quintana Roo.
Para él, la docencia fue algo que desde niño llamó su atención. Su madre, quien fue el amor de su vida, siempre contaba la historia de que en la infancia mostró interés por ser maestro.
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Además del gusto por la docencia, su motivación también fue mejorar las formas de enseñanza-aprendizaje, pues nunca estuvo de acuerdo en que el maltrato (castigo) para los niños o estudiantes fuera la forma más efectiva de instruirlos.
Por ello, tras culminar la secundaria, ingresó a escuela normal, como anteriormente permitían los programas educativos. Al egresar inició de inmediato con su experiencia profesional.
El inicio de una larga carrera
La primera escuela en la que Ernesto Ruiz Pérez dio cátedra, a los 18 años, fue la primaria Fidencio Díaz, ubicada en la comunidad de Kopchén, del municipio de Felipe Carrillo Puerto, a la que llegaba tras una caminata de tres kilómetros; los mismos de regreso para tomar el transporte que lo acercara a casa.
Sus ganas de superación lo llevaron a concluir dos licenciaturas en educación y una maestría en Ciencias Sociales. Gracias a ello, también ha podido dar clases durante 40 años a estudiantes de nivel superior, en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) 231 de Chetumal, a la que denomina su segunda casa.

El profe Ernesto asegura que la mejor experiencia como docente ha sido el reconocimiento de sus muchos alumnos de primaria y de nivel superior, una de ellas de nombre María Elena Marín, que han logrado importantes grados académicos.
Dijo que el tiempo de jubilación ha llegado y a partir del 1 de octubre dejó las clases frente a grupo en su última escuela, la primaria Niños Héroes de Chapultepec de esta ciudad, pese a que sus estudiantes le piden que no se retire. “Tengo que irme, la vida tiene que continuar”, expresó.
Dijo que desde su experiencia, el profesor no solamente debe ser mentor de los estudiantes, sino también amigo.
“Hay que preocuparse por ellos, saber si están enfermos, si no desayunaron ver la forma de ayudarlos, conocerlos y apoyarlos, muchas veces los maestros desconocen qué es lo que pasa en el núcleo familiar, o las ocupaciones que tienen papá y mamá y no se les atiende como es debido. Quererlos les gusta mucho”, destacó.
Nueva generación de estudiantes
Ernesto Ruiz es un docente que siempre ha buscado la actualización; por ello, asegura estar en contra de la prohibición del celular en las aulas como herramienta educativa en nivel básico. Indicó que él siempre fue uno de los impulsores del uso de los dispositivos digitales en los salones de clases, con las correspondientes reglas.
Gracias a ello, los alumnos aprendieron la utilización de diversos programas como Excell, Power Point y Word. La tecnología es necesaria, dijo, pues afuera de las escuelas son otro mundo donde la competencia es fuerte.
“Todo cambia, ya no se puede seguir educando a los niños como se hacía hace 20 o 30 años, hay que aprovechar las habilidades de los estudiantes, sobre todo las digitales”, consideró.

Nueva generación de padres
Para el docente, la educación es algo que empieza en casa, por ello los padres tienen una responsabilidad importante que debe ir de la mano y en coordinación con profesores y autoridades educativas.
“Decía mi mamá: ‘la educación se mama en casa’, los padres tienen una responsabilidad fundamental. Deben de poner reglas y límites, pues en la actualidad hay muchos padres laxos y sueltos, pero hay sus excepciones”, resaltó.
Aunque la docencia le apasiona, ya tiene 67 años por lo que, después de jubilarse del nivel básico, también lo hará en la UPN, aunque en esa institución nunca obtuvo una plaza tras 40 años de clases; su paso fue siempre por contrato.
Trayectoria
Además de la docencia, el profe Ernesto ha participado en la elaboración de un libro sobre la historia de Quintana Roo, así como de otros textos académicos. En la UPN a nivel nacional ha colaborado en proyectos de investigación.
También ha escrito reglamentos para titulación de la Politécnica Nacional, en donde de igual forma ha asesorado tesis de cientos de estudiantes en sus 40 años de experiencia. Ha diseñado guías y carpetas de lectura. Ha redactado poemas y publicado artículos en la revista y libros de la institución de nivel superior.
También ha sido promotor, a través de escritos, de la modernización educativa a nivel estatal y nacional.
El profesor Ernesto Ruiz Pérez, asegura irse contento y haber cumplido con una misión que inició en septiembre de 1977. En la primaria Niños Héroes de Chapultepec, de Chetumal, recientemente fue homenajeado con un reconocimiento por sus 49 años de trayectoria docente.


