Claves de la noticia
- Sacerdotes mayas: Realizaron la ceremonia del Loj Kaaj para purificar Kantunilkín y ahuyentar las “energías negativas”.
- Respuesta a la crisis: La acción busca frenar una reciente ola de suicidios, muertes trágicas y enfermedades inexplicables que han consternado a la población.
- Recorrido sagrado: El ritual contempla ofrendas en los cuatro puntos cardinales y la purificación espiritual de los participantes.
KANTUNILKÍN.— Como parte de las vivas tradiciones e idiosincrasia religiosa de la zona maya, habitantes de este municipio recurrieron a la medicina espiritual ancestral para eliminar “los males del pueblo”. Mediante la ceremonia del Loj Kaaj (sanación del pueblo), autoridades tradicionales buscan prevenir que continúen registrándose suicidios y muertes inexplicables en la demarcación.
El sacerdote maya German Pool Che, quien encabezó la jornada, explicó que este ritual milenario sirve para pedir protección, limpiar las malas energías, purificar el entorno y rogar por la salud, la prosperidad, las lluvias y las cosechas, además de frenar los trágicos acontecimientos de las últimas semanas.
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“Decimos que tenemos mucho pecado y esa energía se va liberando. Eso provoca que dentro de nuestra población haya enfermedades, dolores, pobreza y muertes intencionales o accidentales, como ha estado pasando durante este mes”, señaló el X’men Pool Che.
German Pool detalló que los pobladores autóctonos comprenden la urgencia de estas acciones, las cuales son solicitadas por los ancianos del pueblo: “Nosotros, los más jóvenes, ayudamos a hacer el trabajo pesado y apoyar a los ancianos que convocan la sanación”, añadió.
Un recorrido por los cuatro puntos cardinales
La ceremonia del Loj Kaaj consistió en visitar las cruces tutelares ubicadas en los cuatro puntos cardinales, conocidos en lengua maya como Lakin (Este), Xaman (Norte), Chik’in (Oeste) y Nojol (Sur). En cada uno de estos altares se ofrendó saka’ —bebida sagrada a base de maíz tostado y miel— para agradar a las deidades y apartar los “malos vientos” de la comunidad.
Dado que Kantunilkín conserva un arraigo profundamente tradicionalista, los participantes recorrieron las afueras de la localidad desde la mañana hasta el atardecer. Con la quema de chile seco e incienso, buscaron ahuyentar a los seres del Xibalbá (inframundo), representados en la cosmovisión local a través de serpientes, cuadros de ansiedad, depresión y diversos padecimientos.

Finalmente, el sacerdote enfatizó que quienes integran la comitiva del Loj Kaaj deben poseer gran fortaleza física y espiritual, sometiéndose previamente a un riguroso proceso de purificación para no ser afectados por las densas energías del monte. Con esta ofrenda comunitaria, Kantunilkín espera recuperar la paz y el bienestar de sus familias.

