CHETUMAL, QR.- Lo que inició como una forma de obtener recursos para concluir con sus estudios, hoy se ha vuelto un medio de sustento para una pareja de jóvenes. El Bajón es un puesto de tortas que ha logrado mantenerse en el gusto de los comensales, por su sabor local.
Alan Quintero y Lluvia Suzuki son dos jóvenes que se conocieron hace 11 años en la preparatoria y posteriormente establecieron una relación sentimental. Hoy son padre y madre de un bebé de cinco meses.
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Durante su paso por el Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCH), la situación económica los obligó a buscar una forma de obtener ingresos para continuar y concluir con su carrera. Alan estudió Ingeniería en Gestión y Lluvia, Licenciatura en Administración.
La lucha de Alan Quintero y Lluvia Suzuk
Decidieron hace cuatro años, en septiembre, emprender el puesto de tortas al que denominaron El Bajón, debido a que en esta ciudad cuando a una persona tiene mucha hambre o pasa horas sin comer se le dice te va a dar un bajón (de azúcar, principal fuente de energía) o me voy a “bajonear”. Lo que implica que tiene que buscar alimento de forma inmediata.
No batallaron para encontrar insumos que gustan a los capitalinos: pan, jamón, pollo, chile jalapeño y el ingrediente estrella el queso tip top, que es uno de los más consumidos en la capital, luego del queso de bola, sobre todo para tortas, sándwiches y empanadas.
Su menú consta de tres tipos de tortas: la clásica, jamón y queso: la doble, doble ración de jamón y queso; y la mixta, jamón, queso y pollo. Todas pueden ser con o sin chile jalapeño. Con precios accesibles 35 y 45 pesos, además de promociones.

“No pierdan la fe”, la clave del éxito
Todos los días por la mañana llegan a la avenida Constituyentes con Yaxcopoil, en la colonia Proterritorio, a instalar su puesto y vender sus tortas que se han vuelto muy solicitadas. Cuentan con una clientela cautiva y también con servicio a toda la ciudad.
Lluvia destacó que emprender un negocio no es fácil, pero recomienda a los jóvenes que no tengan miedo. Es cierto que hay mucha competencia, pero cuando se logra facilita mucho la vida de las personas.
“No se desesperen, todo lleva su tiempo, es un desgaste, no pierdan la fe y tampoco se desilusionen; si las cosas no funcionan, intenten de nuevo”, resaltó.
En el caso de Alan aconseja a los jóvenes a emprender en lo que puedan, ya que en su caso, además de tener el negocio con su pareja, también labora en el Instituto Mexicano de la Juventud, es encargado de la casa de gestión de un legislador local y también es repartidor.
“Luchen por salir adelante, la juventud es un momento periodo valioso para las personas y es una etapa en donde hay la mayor cantidad de fuerzas y ganas para trabajar y lograr lo que quieras”, enfatizó.

Sabor local y aplicación de conocimientos profesionales
Aunque su negocio es pequeño, una de las razones de que se haya mantenido es que aplicaron parte de sus conocimientos adquiridos en su carrera. “No solo se trata de establecer una empresa, sino tienes que hacer un estudio de mercado, es decir, saber qué productos se venden, periodos del año de altas o bajas ventas, economía de las familias, atención al cliente, temas de administración para sobrellevar el negocio, entre otras cosas”, dijo.
La pareja de jóvenes tiene claro que tener un trabajo no es la única vía para lograr las metas, sino también a través del emprendimiento, es decir, ser empresario y poco a poco ir creciendo hasta lograr las metas planteadas.


