En Quintana Roo, niños consumen refrescos desde los 3 años
CHETUMAL, QR.- La ingesta de bebidas azucaradas comienza en edades cada vez más tempranas y favorece la aparición prematura de enfermedades. De acuerdo con Francisco Lara Uscanga, presidente del Colegio de Médicos, en Quintana Roo y a nivel nacional los menores de edad adoptan este hábito nocivo desde los tres años.
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Las estadísticas institucionales señalan que en México se consume un promedio anual de 60 litros de refresco o bebidas endulzadas por persona. Esta cifra contribuye al incremento de padecimientos como obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso y problemas cardiovasculares. Sin embargo, la población infantil es la más vulnerable ante esta situación.
Impacto en la salud infantil y riesgos a largo plazo
El consumo recurrente de estos productos expone a niñas y niños a padecer obesidad, diabetes tipo 2 y severos problemas dentales, comprometiendo su salud durante la infancia y el resto de su vida. El especialista advirtió que muchos menores han sustituido las comidas saludables por el consumo diario de líquidos con altas concentraciones de azúcar.
A este panorama se suma el sedentarismo infantil. La falta de actividad física dificulta el buen funcionamiento del metabolismo y eleva el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Este estilo de vida sedentario se ve propiciado, en gran medida, por el uso excesivo de dispositivos electrónicos, videojuegos, computadoras, tabletas y celulares.
Impuestos sin impacto y la necesidad de prevención familiar
Lara Uscanga destacó que las principales causas de atención médica infantil están vinculadas a problemas alimenticios. Pese a que a nivel nacional se aplicó un incremento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas, el consumo no ha disminuido.

El especialista subrayó que, aunque no todos los menores presentan síntomas de inmediato, el riesgo es sumamente alto y quienes enferman suelen hacerlo antes de llegar a la edad adulta. Los refrescos han desplazado al agua natural, afectando el desarrollo nutricional, físico, emocional y mental de la infancia. Por ello, enfatizó la urgencia de promover campañas de nutrición donde participen autoridades de salud, escuelas y familias, recordando que el cuidado de una alimentación sana debe comenzar en el hogar.

