Diego Martínez viaja 1200 km a Chetumal para hallar el sustento familiar; conoce su historia

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CHETUMAL, QR.– Diego Martínez es una de las tantas personas que se aventuran a salir de su lugar de origen con el único objetivo de buscar el sustento familiar. Con un grupo de compañeros, recorrió más de mil 200 kilómetros para llegar a Chetumal, donde actualmente se dedica a la venta de sombrillas por comisión.

Originario de Amozoc, Puebla —un municipio ampliamente reconocido por su actividad artesanal, alfarería y orfebrería de plata—, Diego señala que decidió dejar su poblado natal para encontrar mejores oportunidades. Ante las escasas opciones en su tierra de origen, vio en el comercio de estos productos una forma de salir adelante e ingresó a una empresa de ventas con presencia en diferentes estados de la República Mexicana.

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El sacrificio por el sustento del hogar

Para emprender este viaje, tuvo que dejar atrás a su familia, amigos y conocidos. Debido a sus condiciones laborales, ya no puede verlos de manera seguida; sin embargo, tiene claro que la distancia es parte del sacrificio necesario para lograr el bienestar de su hogar.

Pese a su juventud, Diego posee una notable habilidad para las ventas, carisma y amabilidad al tratar al cliente, cualidades que le permiten colocar una sombrilla casi siempre que contacta a una persona interesada. Además, cuida su vestimenta para la ocasión, buscando generar total confianza entre sus compradores.

Estrategia de venta en las calles de Chetumal

Apenas llegó a Chetumal, comenzó a recorrer junto con sus compañeros las calles y avenidas de diversas colonias, así como centros comerciales y mercados. Estos sitios concentran una gran cantidad de clientes potenciales para el producto que transportan y cargan en un camión.

Con la destreza que lo caracteriza, abre una de las piezas para exponer sus medidas y utilidad: “Esta es de dos metros de diámetro, sirve para el jardín, patio, terraza o para la playa, aquí tiene la herramienta jefecito”, comenta. Estas sombrillas, fabricadas con base de metal blanco y lona de material impermeable bicolor, también son muy utilizadas por vendedores ambulantes y tianguistas.

Diego Martínez migra a Chetumal en busca de sustento
Diego pronto continuará su ruta hacia Bacalar y Cancún. Foto: David Acosta.

Comisiones y metas bajo la lluvia

El comerciante destaca que el producto se vende bien; sin embargo, en ocasiones las lluvias se convierten en un problema que les impide salir a las calles. Las ventas suelen ser variables, aunque lo menos que Diego logra colocar en un día son cuatro piezas.

Al igual que el resto del grupo, está obligado a vender la mayor cantidad posible, ya que su ingreso depende enteramente de una comisión de 70 pesos por cada pieza vendida. Por su parte, la empresa para la que trabaja cubre los gastos de alimentación y hospedaje.

La ruta hacia el destino final

Por las jornadas diarias, camina kilómetros cargando a cuestas al menos dos sombrillas: una de muestra y otra empaquetada, para demostrar que es una pieza completamente nueva y, si el cliente lo desea, abrirla para verificar que se encuentra en buen estado.

La oferta incluye dos medidas: una de dos metros de diámetro y otra de tres metros, con costos de 580 y 720 pesos, respectivamente, aunque Diego añade que “el precio es a tratar”. El grupo permanecerá en Chetumal unos cuatro días; posteriormente se trasladarán a Bacalar para recorrer todos los municipios rumbo a Cancún, el punto final de su recorrido antes de partir de regreso a Puebla.


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David Acosta
Lic. en Derecho Burocrático y periodista. Fue columnista y coordinador de Novedades Chetumal, también corresponsal del periódico La Verdad y Quintana Roo Hoy. Cuenta con experiencia en radio y periodismo digital.

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