Claves de la noticia:
- CFE en Chiquilá: Aunque la CFE justificó el último apagón de tres horas por “trabajos de libranza de emergencia” en la subestación de San Ángel, las fallas ya suman meses afectando al puerto.
- Infraestructura rebasada: La red eléctrica actual se muestra incapaz de soportar la demanda de la población y el crecimiento comercial de la zona.
- Exigencia de fondo: El sector productivo y exautoridades advierten que los “remedios temporales” están estrangulando la economía local y exigen una modernización definitiva del sistema.
CHIQUILÁ, QR.- Las “reparaciones de emergencia” de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ya no son suficientes para el puerto de Chiquilá. A pesar de que las interrupciones más recientes fueron justificadas por la paraestatal como trabajos de libranza en la subestación de la comunidad vecina de San Ángel, la realidad en las calles evidencia un colapso de infraestructura que suma meses arrastrando pérdidas y que no se soluciona con paliativos.
El exconcejal de la comunidad, José Luis Marcial Toto, expuso el descontento generalizado de los habitantes ante lo que consideran un problema crónico. Como prueba del desgaste del sistema, recordó que apenas ayer la población tuvo que soportar un apagón que se prolongó por más de tres horas, paralizando por completo la dinámica del puerto bajo condiciones climáticas extremas.
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Para los pobladores, el argumento de las “obras de mantenimiento preventivo” ha perdido credibilidad, pues las fallas en el suministro se han vuelto una constante que altera el día a día y amaga con convertirse en la norma de la región.
El colapso de los servicios básicos
Este esquema de operación inestable por parte de la CFE tiene un impacto colateral inmediato: el desabasto de agua potable. Al no contar con una línea de energía continua y confiable, los equipos de bombeo del puerto quedan fuera de servicio de manera automática durante cada interrupción.
Los equipos de bombeo dependen completamente de la electricidad para su funcionamiento, dejando a numerosas familias sin acceso al vital líquido durante los cortes, advirtió Marcial Toto, mapeando la vulnerabilidad en la que se encuentra la comunidad ante la falta de soluciones de fondo.
Un freno a la economía turística hacia Holbox
El impacto de una red eléctrica rebasada golpea directamente al corazón financiero de Chiquilá, consolidado como el principal filtro y punto de transbordo marítimo hacia la isla de Holbox. La falta de capacidad de la subestación de San Ángel para garantizar el flujo eléctrico castiga la operación de pequeños hoteles y comercios que atienden a viajeros nacionales e internacionales.
La combinación de apagones prolongados y las elevadas temperaturas de la zona no solo arruina la experiencia de los huéspedes, sino que detona quejas y siembra una percepción de abandono en la infraestructura de este destino clave para el norte del estado.

Ante este panorama de parches temporales, el exlíder comunitario lanzó un llamado urgente a las autoridades competentes para que se ejecute una inversión definitiva en la red de distribución. La demanda es clara: Chiquilá ya no requiere libranzas de emergencia, sino una infraestructura moderna y eficiente que garantice el desarrollo de sus actividades económicas y la tranquilidad de sus familias.

