Claves de la noticia:
- Apagones en Chiquilá: Se registran entre tres y cuatro veces por semana, colapsando la economía local y la vida diaria de los residentes.
- Efecto colateral: La falta de energía eléctrica paraliza los sistemas de bombeo de agua potable, dejando al puerto en un doble desabasto.
- El origen del problema: Habitantes aseguran que el servicio empeoró drásticamente desde que la CFE conectó la red de energía hacia la isla de Holbox.
CHIQUILÁ, QR.- Habitantes y pequeños comerciantes del puerto de Chiquilá manifestaron su enérgica inconformidad ante las constantes fallas en el suministro de energía eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Según los afectados, las interrupciones del servicio ocurren entre tres y cuatro veces por semana, lo que ha detonado una crisis social y económica en esta comunidad de transición turística.
Pedro Ramírez León, vecino de la localidad, señaló que la situación se ha vuelto insostenible. Los apagones constantes no solo dificultan las actividades cotidianas dentro de los hogares, sino que también provocan severas pérdidas económicas en los comercios locales, que dependen de la refrigeración para conservar insumos y productos perecederos.
También te podría interesar: Alcalde de Chiquilá pide a Sheinbaum y a CFE una cuadrilla permanente ante apagones diarios
La noche de este martes, la tensión aumentó cuando decenas de usuarios saturaron los grupos de mensajería instantánea para reportar una nueva y prolongada interrupción del servicio. De acuerdo con los testimonios de los colonos, la inestabilidad de la red eléctrica se agudizó de manera notable a partir de que la CFE realizó los trabajos para conectar el servicio de energía hacia la vecina isla de Holbox.
“Las fallas comenzaron a presentarse con mayor frecuencia desde que conectaron la luz hacia Holbox; parece que la capacidad de la red no es suficiente para abastecer a ambas localidades”, apuntó Ramírez León.
Sin luz y sin agua: el doble impacto en la comunidad
La problemática en Chiquilá va más allá de la falta de iluminación o el uso de electrodomésticos. El portavoz de los vecinos explicó que la suspensión de la corriente eléctrica paraliza de inmediato los sistemas de bombeo de agua potable del puerto. Esto desencadena un desabasto generalizado del vital líquido que afecta de manera directa a cientos de familias que quedan vulnerables ante las altas temperaturas de la región.
A pesar de los innumerables reportes levantados por la ciudadanía, la respuesta de la paraestatal ha sido catalogada por los usuarios como insuficiente y evasiva. Las autoridades de la CFE se han limitado a argumentar que el origen del problema se localiza en los tramos de cableado eléctrico ubicados entre las comunidades de San Ángel y Solferino, sin que hasta la fecha se haya implementado una solución técnica y definitiva a este desperfecto.

Exigencia de pago frente a un servicio deficiente
La mayor indignación de los habitantes radica en la asimetría del trato comercial por parte de la CFE. Los usuarios criticaron que, mientras la empresa es sumamente estricta en exigir el pago puntual de los recibos bajo la amenaza de corte inmediato del servicio por retrasos mínimos, la calidad del suministro que entregan es deficiente y genera afectaciones económicas que nadie resarce.
Ante este panorama de abandono institucional, la comunidad de Chiquilá no descarta tomar medidas de presión más severas en los próximos días si la CFE continúa postergando la modernización y reparación de la infraestructura eléctrica en la zona.

