Claves de la noticia:
- Apicultura en Kantunilkín: Laboratorios oficiales confirman la presencia de tres virus letales y la bacteria Loque europea en comunidades de Lázaro Cárdenas.
- Factores adversos: El clima atípico y la baja floración agravan la vulnerabilidad de las colonias durante la actual temporada de cosecha.
- Acciones: Autoridades sanitarias ordenan medidas drásticas, incluyendo la posible quema de colmenas para frenar el contagio masivo.
KANTUNILKÍN, QR.- La apicultura en el municipio de Lázaro Cárdenas se encuentra en un estado de emergencia sanitaria. Productores de comunidades rurales han encendido las alarmas tras la confirmación laboratorial de diversos brotes virales y bacterianos que amenazan con exterminar las poblaciones de abejas y, por consiguiente, paralizar la principal actividad económica de la región.
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La crisis, que comenzó como una sospecha ante la mortandad inusual en los apiarios, fue ratificada por el Centro de Referencia en Parasitología Animal y Tecnología Analítica del estado de Morelos. Los resultados de los análisis clínicos practicados a muestras de la zona son contundentes: las abejas están siendo diezmadas por una combinación de patógenos altamente contagiosos.
Un diagnóstico devastador para el campo
Los productores Demetrio Canché Chi, de la comunidad de San Juan de Dios, y Jorge Dzul Estrella, de El Naranjal, fueron los primeros en reportar la situación. En los apiarios de Canché Chi, el laboratorio identificó la presencia de tres enemigos silenciosos: el virus de la parálisis aguda, el virus de las celdas reales negras y el virus de las alas deformes.
Este “cóctel” viral ataca el sistema nervioso y el desarrollo físico de las abejas, impidiéndoles volar, recolectar néctar y mantener la termorregulación de la colmena. Por su parte, los análisis de Jorge Dzul Estrella arrojaron resultados similares, lo que demuestra que el contagio no es un evento aislado en un solo predio, sino una problemática que ya se extiende por diversas geografías del municipio.
A este panorama se suma la detección de Loque europea, una enfermedad bacteriana que afecta a las larvas y es considerada una de las mayores amenazas para la apicultura a nivel mundial. La gravedad de la Loque reside en su capacidad de persistencia; en casos severos, la única solución recomendada por los protocolos internacionales de sanidad animal es la incineración total de las colmenas y el equipo de madera para evitar una epidemia incontrolable.

El factor climático: el detonante de la crisis
La aparición de estas enfermedades no ocurre de forma aislada. Los apicultores advierten que el vigor de las colmenas se ha visto comprometido por un ciclo climático profundamente errático. Aunque el calendario marca una temporada de alta producción, las lluvias fuera de tiempo y los descensos bruscos de temperatura han alterado los ciclos de floración.
Al no haber suficiente alimento natural, las abejas sufren de estrés nutricional, lo que debilita su sistema inmunológico y las deja expuestas a los virus mencionados. “Es una temporada atípica; el clima nos ha jugado en contra y ahora la enfermedad está aprovechando esa debilidad”, señalaron los afectados.

Intervención de autoridades y medidas de urgencia
Ante la magnitud del hallazgo, el Comité Estatal de Fomento y Producción Pecuaria, encabezado por Sergio Crisanto Morteo, se desplazó de manera inmediata a las zonas afectadas para verificar los daños. La instrucción para los productores ha sido clara y dolorosa: suspender temporalmente la extracción de miel para evitar la contaminación cruzada y priorizar la recuperación de los insectos.
Entre las medidas de bioseguridad dictadas se encuentran:
- La desinfección rigurosa de espátulas, ahumadores y velos utilizando soluciones de bicarbonato.
- Refuerzo en la limpieza profunda de las cajas.
- Suministro de alimentación artificial controlada para fortalecer a las colonias sobrevivientes.
Llamado de auxilio al Gobierno Federal y Estatal
El sector apícola de Kantunilkín no solo enfrenta una crisis biológica, sino también económica. Los productores hicieron un llamado urgente a las autoridades gubernamentales para la liberación de recursos de emergencia. Argumentan que, sin apoyos para la compra de suplementos alimenticios y medicamentos veterinarios, el colapso de la producción será inevitable.
La apicultura en Quintana Roo no solo es una fuente de ingresos para miles de familias, sino un pilar fundamental para la biodiversidad del estado. “Si las abejas mueren, no solo perdemos miel, perdemos el equilibrio de nuestra selva”, sentenciaron los productores, quienes esperan una respuesta institucional antes de que las cenizas de las colmenas quemadas sean el único rastro de su patrimonio.

