Ni Porfirio Díaz ni el 16 de madrugada: la verdadera razón por la que México da El Grito la noche del 15 de septiembre

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El Grito de Independencia en México conmemora el llamado a las armas del 16 de septiembre de 1810, festejado cívicamente cada noche del 15 de septiembre con verbenas populares, arengas institucionales y la tradicional réplica de la Campana de Dolores a nivel nacional.

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Fiestas patrias y actos conmemorativos simultáneos

Las celebraciones del 15 de septiembre integran actos de Estado, gastronomía identitaria y efemérides paralelas en el continente americano.

El protocolo central ocurre a las 23:00 horas desde el balcón central de Palacio Nacional. La figura presidencial lanza la arenga patriótica, ondea la Bandera Nacional y hace repicar la Campana de Dolores. A la par, gobernadores y presidentes municipales ejecutan la misma ceremonia en plazas públicas acompañados de música de mariachi y espectáculos pirotécnicos. La Noche Mexicana articula cenas comunitarias alrededor de la gastronomía típica:

  • Pozole: Caldo tradicional a base de maíz cacahuazintle con carne y condimentos regionales.
  • Chiles en nogada: Platillo barroco poblano representativo de los colores patrios.
  • Tamales: Elaboraciones de masa de maíz rellenas envueltas en hoja vegetal.

Otras naciones y expresiones culturales comparten esta jornada:

  • Independencia en Centroamérica: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica celebran formalmente su independencia soberana.
  • Himno Nacional Mexicano: El 15 de septiembre de 1854 se estrenó oficialmente esta pieza en el Teatro Santa Anna.
  • Mes de la Herencia Hispana: Estados Unidos inicia sus jornadas conmemorativas anuales en honor a la comunidad de origen hispano.

Fundamentos del festejo nocturno frente al mito porfiriano

Un decreto presidencial decimonónico y costumbres sociales fijaron la conmemoración del Grito el 15 de septiembre antes del levantamiento de madrugada.

La víspera cívica y la tradición popular

El inicio de festejos en vísperas cívicas constituía un hábito arraigado en la sociedad mexicana del siglo XIX.

Registros de la década de 1840 comprueban que el pueblo organizaba serenatas, verbenas populares y espectáculos con pólvora la noche del 15 de septiembre para aguardar la jornada formal del 16.

El mandato de Antonio López de Santa Anna

Un decreto de 1845 institucionalizó el horario de las 23:00 horas para el Grito por razones de orden práctico.

Antonio López de Santa Anna oficializó la ceremonia a esa hora específica con el fin de evitar que la población tuviera que levantarse de madrugada el 16 de septiembre.

Desmitificación del calendario de Porfirio Díaz

La fecha del festejo nocturno antecede a la administración de Porfirio Díaz y desmiente el mito del cambio por su cumpleaños.

La creencia popular atribuye el cambio de fecha al natalicio de Díaz, ocurrido el 15 de septiembre de 1830. La fiesta nocturna ya operaba de forma legal previa a su régimen. La contribución de Díaz consistió en institucionalizar la escenografía en 1896 al trasladar la Campana de Dolores al Palacio Nacional de la capital, sentando las bases del enlace cívico entre la noche del 15 y el desfile militar del 16.

Madrugada insurgente de 1810 en Dolores

Madrugada insurgente de 1810 en Dolores
Ni Porfirio Díaz ni el 16 de madrugada: la verdadera razón por la que México da El Grito la noche del 15 de septiembre

El levantamiento armado detonó en Dolores sin consignas patrias modernas debido a la urgencia impuesta por la delación virreinal.

Enterados del descubrimiento de la conspiración de Querétaro mediante el aviso de Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende alertó a Miguel Hidalgo y Costilla. El párroco pronunció entonces: “Señores, estamos perdidos; no queda más remedio que ir a coger gachupines”. La madrugada del 16 de septiembre se desarrolló bajo los siguientes sucesos cronológicos:

  • 02:00 horas: Hidalgo, Allende y Juan Aldama excarcelaron a los presos políticos en la prisión de Dolores.
  • 05:00 horas: El campanero José Galván tocó alarma en la parroquia local para reunir a la feligresía.
  • Atrio parroquial: Ante 300 campesinos, artesanos e indígenas armados con palos, machetes, picos y hondas, Hidalgo proclamó consignas religiosas contra las autoridades.

Los testimonios directos de testigos como Juan Aldama registran las proclamas iniciales: “¡Viva la religión católica! ¡Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la América y muera el mal gobierno!”. El uso del monarca español obedeció a la ocupación napoleónica para invalidar el mando virreinal. Posteriormente, en el santuario de Atotonilco, Hidalgo adoptó la pintura de la Virgen de Guadalupe como estandarte de combate.

Fases operativas y disolución del primer contingente insurgente

La falta de doctrina militar y disputas de liderazgo condujeron al ejército insurgente de su expansión masiva a su desarticulación total.

Avance inicial y toma violenta de plazas

El reclutamiento masivo detonó victorias territoriales tempranas marcadas por la violencia en Guanajuato y el Estado de México.

En semanas breves, el grupo inicial escaló a más de 80,000 integrantes con armamento rústico. El 28 de septiembre de 1810 tomaron la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato tras la incursión del “Pípila”, desatando una matanza contra las familias españolas refugiadas que distanció a Allende. El 30 de octubre vencieron a las fuerzas realistas en la Batalla del Monte de las Cruces, dejando el acceso libre a la Ciudad de México.

Ruptura en el mando y colapso táctico

La negativa a tomar la capital fracturó la cúpula insurgente antes de la derrota decisiva frente a Félix María Calleja.

Hidalgo ordenó la retirada estratégica sin ocupar la capital por desabasto de municiones o para evitar otra masacre, provocando el rompimiento con Allende. El 17 de enero de 1811, 6,000 soldados realistas disciplinados al mando de Calleja destrozaron a casi 100,000 insurgentes en la Batalla de Puente de Calderón, donde la explosión fortuita de un carro de pólvora provocó la desbandada rebelde.

Captura en el norte y relevo con José María Morelos

La aprehensión de los caudillos originales cerró la primera fase de la guerra e inauguró una estructura de combate guerrillero.

Hidalgo fue despojado de facultades de mando en la hacienda de Pabellón, Aguascalientes. En su marcha hacia Estados Unidos para comprar armas, Ignacio Elizondo los traicionó en Acatita de Baján, Coahuila, el 21 de marzo de 1811. Hidalgo, Allende, Aldama y Mariano Jiménez fueron juzgados y fusilados en Chihuahua entre junio y julio de 1811, exponiéndose sus cabezas en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Los contingentes sobrevivientes se reagruparon bajo el mando de José María Morelos y Pavón para consolidar una táctica militar formal.

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