La 4T está perdiendo la batalla mediática
Incapaz para crear un sistema público de medios que defienda al proyecto progresista que hoy está en marcha en México; con La Mañanera del Pueblo como una sola apuesta depositada en las redes sociales como medio de conexión con el pueblo y con la mayoría de medios tradicionales volcados todos los días en mentir e informar verdades a medias, la Cuarta Transformación está perdiendo la batalla mediática y no hay estrategia visible en lo inmediato que corrija este estado de cosas.
La narrativa conservadora y el impacto en la opinión pública
Ya son ocho años -el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y dos de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo- en los cuales la nociva narrativa del bloque conservador está modificando la opinión pública en todos los estamentos de la sociedad mexicana para desacreditar a la 4T a su favor: la escasez de medicamentos en hospitales públicos; el huachicol fiscal; el narcogobierno; el saqueo millonario de Segalmex; el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Tren Maya como proyectos emblemáticos que han costado más de lo que producen, son entre otras, las apuestas que alimentan la opinión del inconsciente colectivo.
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El Detector de Mentiras en La Mañanera del Pueblo, era el único antídoto, para contrarrestar las oleadas de información torcida que reproducen los periódicos de mayor circulación, las radiodifudoras y las televisoras, a nivel nacional, información que también se reproduce en las redes sociales del Cuarto Poder. Pero el detector es un ejercicio que naufraga en la soledad de un día a la semana (los miércoles) en transmisión internacional a través de las redes sociales de la Presidencia de la República.
Al Detector de Mentiras se sumó, desde el 4 de junio de 2026, Derecho de Réplica, en defensa al derecho a la información, encabezado por Luisa María Alcalde, actual Consejera Jurídica de la Presidencia, que se transmitirá todos los jueves, a las 17 horas (tiempo de la Ciudad de México), por redes sociales. En su presentación, la ex líder nacional de Morena afirmó que esta especie de programa mostrará los datos oficiales, que contradecirán las narrativas falsas que se difunden muchas veces por los medios de comunicación, en un ejercicio del derecho de réplica.
El formato de Derecho de Réplica recaerá en las cabezas de las distintas dependencias de gobierno, para que después de su presentación se abra el programa a preguntas de los representantes de los medios de comunicación, en un formato similar a una conferencia de prensa.
Este esfuerzo, sin embargo, está condenado al lo que padece su hermano mayor, el Detector de Mentiras: está limitado a un solo día, sin el acompañamiento del sistema público de comunicación y de medios alternativos aliados, no para transmitirlo, sino en la generación de contenidos posteriores que, como lo hacen los medios de comunicación tradicionales, pueda sostener la incipiente narrativa de defensa, porque la batalla no es de dos días a la semana, es de todos los días.
De ‘El Detector de Mentiras’ a ‘Derecho de Réplica’: Esfuerzos aislados
En una entrevista que le dio Julio Astillero a Hernán Gómez, en su canal de YouTube, el periodista sostuvo que lo que se está viviendo es un remozamiento del sistema: no se ha cambiado -dijo- el beneficio hacia los grandes millonarios; los grandes capitales siguen dominando y no solo eso, siguen recibiendo enormes ganancias. El poder de los sectores conservadores está arrinconado, pero sigue ahí, vigente. El poder periodístico hoy, criticado, de los medios tradicionales sigue ahí.
Ya en un par de intervenciones en la conferencia de prensa de Palacio Nacional, el periodista y youtuber, Vicente Serrano, le ha reprochado a Claudia Sheinbaum Pardo, el apoyo económico que reciben medios tradicionales que golpean a diario a la 4T, en lugar de emplear esos recursos para proyectos de medios que apoyen a la transformación. La Presidenta, aunque lo tiene claro, no renunciará a ese modelo del convenio de publicidad oficial, herencia de AMLO, como un pacto que tiene su administración con parte de los medios que mueven sus intereses según el momento político. El caso más claro, Televisa.

El saldo pendiente de los medios públicos en la era de la posverdad
Una duda razonable es preguntarse por qué se sostiene ese camino, que se reproduce en los estados del país. Los medios de izquierda, son en extremo contados y poco representativos, a lo que se suma un sistema público de comunicación débil. Ahí, Jenaro Villamil Rodríguez, director del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano ha quedado a deber; el canal 11, con Renata Turrent Hegewisch, ha quedado a deber.
A falta de una visión menos partidista y con más idea del ambiente de negocio, aunque eso le da escozor a la izquierda, lo cierto es que, como lo preguntó Julio Astilleo a Hernán Gómez en su entrevista: por qué el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ni la presidenta Claudia Sheinbaum no han hecho nada para impulsar medios públicos con presupuesto suficiente y con un proyecto político que quiera credibilidad en un sentido de pluralidad y de competencia de frente a los medios privados; mientras se mantiene oprimido, no apoyado o marginado a los propios medios públicos, eso significa que se está dándole la competencia ganada a los adversarios.
La 4T tiene una gran base popular y los medios privados lo saben y es ahí donde están atacando con sus contenidos y su información nociva en la era de la postverdad, en la que los hechos objetivos tienen menos influencia en la opinión pública que las apelaciones a las emociones y las creencias personales. En la posverdad, la manipulación deliberada de la realidad y los sentimientos prevalecen sobre la verdad.

