En el primer minuto del domingo 3 de abril, inician campañas cinco aspirantes a la gubernatura, en las que hay sólo dos proyectos visibles de gobierno que serán abanderados por Mara Lezama y Laura Fernández.

No es una coincidencia que tres de los cinco candidatos escogieran la capital de Quintana Roo para presentar sus primeras propuestas: Mara Lezama, Laura Fernández Piña y José Luis Pech Várguez.

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De los tres, sólo dos proyectos para el estado: el de Mara Lezama, que enarbola las causas de la transformación del país y el de Laura Fernández, que aspira al regreso al pasado.

Por primera vez, compiten tres mujeres, de las que una de ellas será la próxima gobernadora de Quintana Roo; los dos hombres que completan la terna de suspirantes a la gubernatura, no tienen ninguna posibilidad, incluso cuando abanderarán causas de vuelta al pasado.

El proyecto de transformación contra el del pasado

Mara Lezama tiene la oportunidad histórica de llevar al estado al primer gobierno liberal a la silla de la Casa de Gobierno en Chetumal. Representa un proyecto por el cual la gente le ha dado su respaldo mayoritario al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mara representa un parteaguas en la historia del estado y de nuestro país. Sus raíces de clase media, educada en la cultura del esfuerzo y con un carácter en el que predomina su vocación de ayudar a los demás, la perfilan para ocupar la gubernatura y hacer historia por primera vez en Quintana Roo, al ser gobernado por una mujer.

Laura Fernández, en cambio, representa el pasado. Olvidó muy pronto su origen de clase media, al imbuirse desde muy joven en la tradición del instituto político que tanto daño le ha hecho al país, el PRI; al contaminarse con la cultura del agandalle, de obtener el poder a costa de todo.

Laura enarbola hoy las causas de los privilegiados, de los que quieren volver con ansias al pasado, de los gobiernos que benefician a unos cuantos.

Sí, esta elección confrontará a dos proyectos radicalmente opuestos, dos en los que como nunca están más visibles las diferencias de clase.

Las encuestas que son esas fotografías del momento, hasta hoy colocan a Mara con una ventaja de dos a uno sobre Laura. No es fortuita esta inclinación de la gente por el proyecto de la Cuarta Transformación que abandera Mara. Hay un regreso a las causas de la gente, del pueblo; hay una reivindicación de los grupos considerados minoritarios, pero que son una fuerza real: los jóvenes, las mujeres, las personas de la tercera edad, todos ellos olvidados por el proyecto que Laura encabeza.

En la mesa electoral también está una forma de gobernar. Las dos fueron alcaldesas de municipios vecinos, aunque con diferencias notables. Con Mara, el gobierno para el pueblo; con Laura, el gobierno para la clase política y la privilegiada. Ambas con un pasado complicado en cuanto a la revuelta social, pero sin duda, la primera con una capacidad de encarar el problema, mientras que la segunda, con una actitud abiertamente prepotente.

Este 3 de abril, sin duda Quintana Roo inicia una cita con la historia, una en la que todo indica que el proyecto de Mara es el que quiere la mayoría de la gente y es el que reivindica al pueblo como el centro del poder.

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