CIUDAD DE MÉXICO.- La prisa por implementar las obras del Tren Maya en el sureste de México, trajo consigo una serie de críticas debido a su mala planeación.

Ambientalistas, políticos y organizaciones no gubernamentales, se han encargado de señalar las irregularidades de la mega obra del Gobierno Federal.

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Corrupción en los tramos del Tren Maya

De acuerdo con El Universal, los tramos otorgados a: Mota-Engil México (primer tramo); Operadora Cicsa y FCC Construcción (segundo tramo); Construcciones Urales (tercer tramo), han estado envueltas en la polémica.

Por ejemplo, la empresa encargada de construir el primer tramo que va de Palenque, Chiapas a Escárcega, Campeche, es la misma que se benefició en el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto.

La segunda, que construirá de Escárcega a Calkiní, Campeche, fue imputada en 2019 en España, por presuntamente dar sobornos a políticos y funcionarios de Panamá a cambio de obras públicas de ese país.

La última de la lista, que se encarga del tramo de Calkiní a Izamal, Yucatán, es la misma empresa que edificó el segundo psio del Periférico en la Ciudad de México en 2005. El presidente Andrés Manuel López Obrador, era jefe de gobierno en ese año.

Comunidades indígenas, rechazan el Tren Maya

Comunidades indígenas de Calakmul, Campeche también se oponen a la costrucción del proyecto. Reclaman que el Gobierno Federal busque primero impulsar el turismo y el comercio, antes que atender la falta de servicios fundamentales, como el agua.

En diciembre del año pasado, otro grupo de comunidades indígenas de:

  • Campeche
  • Yucatán
  • Quintana Roo

Frenaron el segundo tramo del tren, que va de Escárcega a Calkiní, al obtener una suspensión mientras se resuelve el recurso de amparo promovido, según dio a conocer la asociación Indignación, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil.

Ambientalistas contra el Tren Maya

Ambientalistas, también destacaron los problemas que trae el Tren Maya con su construcción, como la deforestación de especies, que se se supone, están protegidos por la Nom 059, por lo que no deberían ser tocados.

La deforestación de miles de árboles, también se traduce en la pérdida de hábitat de diversas especies en peligro de exinción. Además, la selva maya ayuda a captar gases de efecto invernadero, señaló Viridiana Lázaro, especialista de Greenpeace México.

Finalmente, la falta de planeación en la obra, se tradujo en el aumento del 30% en el costo de la obra, respecto al monto registrado ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. De acuerdo con Rogelio Jiménez Pons, director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), la obra ahora costará casi 180 mil millones de pesos.

Con información de El Universal
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