Claves de la Noticia
- La Secretaría de Marina retiró cuatro embarcaciones de contención contra el sargazo en Quintana Roo en la zona sur debido a labores de mantenimiento.
- El mantenimiento de los buques en el Centro de Reparaciones de Chetumal podría prolongarse desde 15 días hasta un mes.
- Especialistas critican la falta de una estrategia ambiental articulada en México tras más de una década de afectaciones por la macroalga tóxica.
CHETUMAL, QR.- En pleno recale masivo de sargazo en Quintana Roo, la Secretaría de Marina (Semar) confirmó el retiro de las cuatro embarcaciones sargaceras destinadas a la contención de la macroalga en la zona sur del estado durante el mes de junio, debido a que ingresaron al Centro de Reparaciones de Chetumal para recibir mantenimiento integral. El contraalmirante Javier Mendoza Rosales, jefe del Estado Mayor de la XI Zona Naval, detalló que estos trabajos preventivos y correctivos son consecuencia del desgaste por la operación diaria y estimó que el proceso podría durar entre 15 y 20 días, o incluso extenderse hasta un mes, dependiendo de la complejidad de la reparación que requiera cada unidad pesada.
El retiro temporal de la infraestructura naval ocurre en un contexto crítico para el litoral del Caribe mexicano, donde el arribo masivo de la planta marina y el creciente problema del sargazo en Quintana Roo amenazan de manera directa el equilibrio ecológico de la región. A pesar del paro operativo en la franja costera del sur, la Semar precisó que las embarcaciones sargaceras ubicadas en Cancún y Playa del Carmen continúan ejecutando sus labores habituales de recolección en el mar para mitigar el impacto en las playas de dichos destinos turísticos prioritarios.
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El impacto en el turismo y la economía local
La ausencia de las embarcaciones en la zona sur intensifica la presión sobre el turismo en el Caribe, una industria que representa el motor económico de la entidad y el sustento de miles de familias. La problemática del sargazo en Quintana Roo continúa agravándose, ya que la acumulación de la macroalga en las playas no solo deteriora el paisaje, sino que genera pérdidas económicas directas para los sectores hotelero, restaurantero y de servicios náuticos, los cuales dependen de la llegada constante de visitantes nacionales e internacionales.
El contraalmirante Mendoza Rosales justificó las acciones argumentando que, al final de cuentas, las sargaceras son equipamiento que requiere de una revisión técnica obligatoria para garantizar su funcionamiento a largo plazo. “Entran a mantenimiento también; al final de cuentas, son equipamiento (…) aquí afortunadamente el centro de reparaciones que tenemos en Chetumal tarda de 15 a 20 días, a veces un mes”, puntualizó el mando naval respecto al tiempo en que la zona sur carecerá de este apoyo marítimo contra el sargazo en Quintana Roo.

Falta de una estrategia ambiental a largo plazo
La situación ha reavivado las críticas del sector civil y de analistas respecto a la gestión gubernamental del fenómeno. La analista Adriana Delgado expuso en el diario El Heraldo que la llegada masiva de la planta con su carga contaminante constituye un examen que los gobernantes en México han reprobado por más de una década, señalando directamente la carencia de protocolos y líneas de acción conjuntas y eficientes para frenar el impacto del sargazo en Quintana Roo.
Delgado enfatizó que el problema ha rebasado el ámbito ecológico para convertirse en una crisis socioeconómica que arruina el negocio turístico. Asimismo, contrastó la gestión mexicana con los resultados y las soluciones que están logrando en otros puntos geográficos de la región caribeña, como la isla de Martinica, donde se han implementado métodos de contención y aprovechamiento con mayor éxito.
Consecuencias de la macroalga tóxica en el ecosistema
Además de las repercusiones financieras, los expertos alertan sobre los severos perjuicios a la salud pública y ambiental debido a la descomposición del sargazo en la orilla del mar. La presencia de la macroalga tóxica libera gases como el ácido sulfhídrico y lixiviados que contaminan el agua, destruyen los pastos marinos y provocan la muerte de diversas especies locales por la falta de oxígeno en el agua.
Mientras las autoridades navales agilizan las reparaciones mecánicas en Chetumal, las comunidades costeras de la zona sur del estado enfrentan el recale masivo de sargazo en Quintana Roo con recursos limitados en tierra, a la espera de que el equipo marítimo sea reincorporado antes de que el daño ecológico y la afectación al turismo en el Caribe sean irreversibles.

