Claves de la Noticia:
- Recorte salarial: Trabajadores de confianza del Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas lidiaron, por segunda quincena consecutiva, con un recorte del 50% en sus salarios.
- Efecto dominó: Pequeños comercios, tiendas de abarrotes y fondas de Kantunilkín reportan una drástica disminución en sus ventas debido a la falta de liquidez en la comunidad.
- Sin denuncias: A pesar del descontento generalizado y el impacto familiar, los empleados afectados no han interpuesto denuncias formales por temor o incertidumbre.
KANTUNILKÍN, QR.– La política de austeridad o los ajustes financieros aplicados en el Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas ya pasaron factura a la economía de la cabecera municipal. Los descuentos de hasta el 50 por ciento aplicados a los trabajadores de confianza han comenzado a generar un severo efecto dominó, asfixiando principalmente a los pequeños comercios de las colonias populares y del primer cuadro de Kantunilkín.
También te podría interesar: ¿Viene un huracán? Campesinos de Kantunilkín, en alerta por “señales” ancestrales de la naturaleza
Propietarios de tiendas de abarrotes, fondas y puestos de comida manifestaron su preocupación tras registrar una notable disminución en sus ventas durante la última quincena. Los comerciantes ligan directamente este desplome al recorte salarial de los empleados municipales, quienes representan uno de los motores de flujo de efectivo más importantes de la localidad.
“Cuando los trabajadores reciben menos dinero, automáticamente compran menos. Eso se reflejó en esta última quincena porque las ventas bajaron considerablemente”, afirmó el dueño de una tienda de abarrotes en una zona popular.

Un motor económico paralizado
A pesar de que las remuneraciones de los empleados de confianza no son elevadas, la regularidad de sus ingresos sostiene el consumo diario en la comunidad. Al verse reducidos a la mitad, el circulante disminuyó drásticamente, impactando a los negocios que dependen exclusivamente del gasto local para subsistir.
Fuentes internas del sector laboral, quienes solicitaron el anonimato por temor a represalias, confirmaron que esta es la segunda quincena consecutiva en la que se les aplica el descuento del 50 por ciento. Los afectados calificaron la medida como injusta y un duro golpe para el sustento de sus familias.
El silencio de los afectados
A pesar del clima de inconformidad que permea en el ayuntamiento, el miedo a perder el empleo parece frenar las acciones legales. Hasta el momento, ninguna autoridad laboral o administrativa tiene reporte de denuncias formales por parte de los trabajadores para exigir una revisión o aclaración de estos descuentos.
Mientras la incertidumbre crece en el palacio municipal, en las calles de Kantunilkín el temor es que la medida se prolongue, lo que podría obligar al cierre de pequeños negocios ante la falta de poder adquisitivo de sus clientes habituales.

