Claves de la noticia:
- Conflicto en Porto Alto: Vecinos instalan mantas en el acceso principal del fraccionamiento para advertir a nuevos compradores sobre la mala calidad de las viviendas.
- Daños recurrentes: Reportan filtraciones, grietas, deterioro de áreas comunes y fugas de agua no atendidas desde 2022.
- Omisión empresarial: La constructora Javer no ha brindado soluciones integrales pese a los reportes y reuniones previas con los afectados.
PLAYA DEL CARMEN, QR. – El sueño de un patrimonio propio se ha transformado en una batalla legal y mediática para las familias del fraccionamiento Porto Alto. Ante la falta de respuestas definitivas por parte de la desarrolladora Javer, residentes de este complejo habitacional decidieron visibilizar su descontento mediante la colocación de mantas de protesta en el acceso principal del desarrollo, denunciando vicios ocultos y falta de atención a las garantías.
Las lonas, estratégicamente ubicadas para ser vistas por prospectos de compra, son el último recurso de una comunidad que asegura haber agotado los canales institucionales. Los mensajes son claros: advierten sobre las deficiencias estructurales y el incumplimiento que ha marcado la historia de este asentamiento desde hace al menos tres años.
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Porto Alto: Viviendas nuevas con daños de antigüedad
De acuerdo con los testimonios recabados, la problemática no es superficial. Los propietarios, muchos de los cuales adquirieron sus casas mediante créditos hipotecarios a largo plazo, denuncian una lista crítica de desperfectos:
- Problemas estructurales: Filtraciones en techos, humedad persistente en muros y grietas que aparecieron a los pocos meses de la entrega.
- Infraestructura urbana: Banquetas y calles dañadas por maquinaria de la misma constructora que nunca fueron reparadas.
- Deficiencias hidráulicas: Fugas en áreas comunes cuyo costo se refleja directamente en los recibos de agua de los condóminos.

“Es una inversión de vida; estamos pagando durante años por casas que presentan fallas desde el inicio. Hemos reportado los mismos problemas una y otra vez y la atención simplemente no llega”, señaló uno de los residentes afectados durante una reunión en la zona.
Un historial de omisiones
El conflicto no es un evento aislado. Ya en 2022, el desarrollo estuvo bajo la lupa de las autoridades locales tras denuncias similares. Sin embargo, los vecinos aseguran que, aunque se han sostenido reuniones con representantes de Javer, las soluciones han sido “parches” temporales que no resuelven el problema de fondo.
Hasta el cierre de esta edición, la empresa Javer —una de las desarrolladoras más grandes del país con proyectos de interés social y residencial— no ha emitido una postura oficial ante esta nueva ola de protestas.
Mientras tanto, los habitantes sostienen que mantendrán las acciones de presión hasta que la constructora asuma su responsabilidad por la entrega de viviendas que, lejos de ser un refugio, se han convertido en una fuente constante de gastos y preocupaciones.

