CANCÚN, QR.- Días antes viajan desde distintas comunidades de Quintana Roo, Yucatán, Tabasco y Campeche, a pie, en bicicleta o en camionetas, a un punto que para el 12 de diciembre se convierte no sólo en el centro de su fe, sino en el eje de sus aspiraciones y deseos.

Para ellos, realizar una peregrinación a la iglesia de Nuestra Señora Virgen de Guadalupe, en Cancún, en grupo o individual, no es un sacrificio.

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El peregrino, Miguel Ángel Balam, considera que cada devoto tiene diferentes promesas hacia la Virgen de Guadalupe.

Este peregrino salió desde Cuncunul, Yucatán, un lugar que colinda con Valladolid, en un cuarto viaje al santuario -dos de ellos como antorchista-, al que cuando llegó por primera vez, le trajo muchos recuerdos, sentimientos y emociones.

Miguel Ángel es devoto de la Virgen de Guadalupe porque viene de una familia que es católica y que siempre ha estado apegada a la reina de todos los mexicanos.

Peregrinar al santuario de la Virgen de Guadalupe

A la familia de Miguel Ángel le preocupa cada viaje al santuario y a él más cuando todos tienen que salir. Él viaja con su esposa y sus dos hijas. Afirma que “todos somos un equipo y cada decisión que se tome siempre tratamos de que sea en grupo y con el mayor respeto posible”.

La preocupación de Miguel Ángel no está de más, pues en su recorrido desde du pueblo natal en Yucatán, hay riesgos latentes como los accidentes en carretera.

La peregrinación es un viaje con motivos religiosos a un lugar sagrado, para realizar allí determinados actos de devoción y penitencia para la Virgen de Guadalupe.

La peregrinación es en honor a la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre, día en que al primer minuto miles le cantan “Las Mañanitas”.

La Virgen de Guadalupe se le apareció al indígena Juan Diego en diciembre de 1531 en el Cerro del Tepeyac, lugar donde ahora se ubica la basílica de Guadalupe.

Las peregrinaciones al santuario reúnen a la comunidad, ya sea como simpatizantes, viendo las procesiones o como participantes activos en las mismas. 

Tras la cuarta aparición milagrosa de la virgen del 12 de diciembre de 1531, este acontecimiento se ha celebrado con devoción.

La primera noticia de la celebración oficial llegó en 1667, cuando el Papa Clemente IX designó al 12 de diciembre como fiesta para conmemorar a la Virgen de Guadalupe. En 1824, el Congreso declaró el 12 de diciembre fiesta nacional.

La adoración a la Virgen de Guadalupe también se debe a que su imagen tiene rasgos indígenas, esto logra identificar a los mexicanos con la también llamada “Morenita del Tepeyac”.

Su popularidad ha crecido con el interés de la Iglesia Católica y la devoción se aprecia en  los fieles que ofrecen limosnas, van descalzos o entran de rodillas hacia al altar cada 12 de diciembre, día de su última aparición y el elegido para celebrarla y cantarle Las Mañanitas.

La historia de sus apariciones se ha seguido contando hasta convertirse en lo que hoy es hoy en día, una de las creencias más importantes de la cultura nacional.

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