Dentro del mundo del entretenimiento existen diversas clases de eventos para poder celebrar distintos acontecimientos: premieres, convenciones, conferencias de prensa e incluso fiestas conmemorativas; sin embargo, no cabe duda que el momento en el cual el mundo concentra sus miradas en un mismo lugar es con las galas de premios, un momento en que se le reconoce el esfuerzo de las personas a la hora de crear contenidos que resulten impresionantes.

Es posible mencionar premios como los Oscar o los Emmy para la industria cinematográfica o los Grammy, para la musical, siendo eventos de una alta estima y que poseen una alta relevancia y renombre internacional.

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Pero en el caso de los videojuegos al ser una industria mucho más joven que las mencionadas, su premiación es algo más complicado, dando pie a una duda que ronda dentro de la comunidad de jugadores: ¿tenemos las premiaciones que realmente merecemos?

En búsqueda de una voz propia

Con el gran auge de la industria de los videojuegos sería en los 80 cuando se llevaría a cabo sus dos primeras premiaciones; los Arcade Awards (ahora extinto) y los Golden Joysticks Awards (aún vigentes) fueron los que otorgarían los primeros reconocimientos a títulos centrados en el Arcade y a duras penas en consolas de segunda generación; pero a pesar de ello, sembraron la semilla para que se comenzará a construir la idea de unas premiaciones para este sector.

En la década de los 90 tuvo lugar otro evento que contaba con una gran diferencia: era televisado. Así Cybermania 94 se concentró principalmente en títulos occidentales (cuando el mercado japonés era el más fuerte); sumado a esto, hubo invitados que vagamente conocían del tema y unas presentaciones totalmente bizarras. Fue cancelado luego de esa edición.

En segundo lugar, está el caso de Spike Video Game Awards (VGA), que fue  transmitido por Spike TV y se hacía llamar “el único canal para hombres” y reforzaba el estereotipo del friki virgen en todo el evento, sin embargo, persistiría entre 2003 y 2012, cambiando en 2013 a VGX por un motivo que estos mismos aceptaron desconocer.

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Spike TV renunciaría a la entrega de premios de videojuegos luego de VGX (Cortesía: A Secret Place)

Es posible mencionar premios como los de la Academy of Interactive Arts & Sciences o el Game Developers Choice Awards (GDCA), e incluso los British Academy Games Awards, los cuales probablemente pasen desapercibidos debido a que no poseen una cobertura mediática notable. Quizá es esto mismo lo que motivaría a que surgieran los premios más importantes de la industria del videojuego actualmente

 Geoff Keighley y The Game Awards 

Mencionaba que los eventos televisados en los cuales se entregaban premios a los videojuegos, resultaban en eventos que realmente carecían de la seriedad y legitimidad que se busca en acontecimientos de esta índole; no obstante, estos intentos fallidos que fueron Cybermania y VGA tuvieron un elemento constante, y quiérase o no, es necesario reconocer su importancia: la presencia de Geoff Keighley.

El reconocido periodista de videojuegos tuvo sus inicios como un asistente en Cybermania y presentador en varias ocasiones de los VGA, sin embargo, en cuanto Spike TV quiso  cambiar sus planes, Geoff ya había comenzado a hacer su jugada al hacer contactos con las principales compañías de la industria al poner más de un millón de dólares de su patrimonio personal para realizar la primera gala en 2014 de lo que conocemos como The Game Awards (TGA). Si tomamos en cuenta su experiencia con eventos anteriores, tuvo la inspiración para poder crear “los Oscar de los videojuegos”.

Estos premios buscan conseguir este tono más “académico”, pero sobre todo, la libertad de ser transmitidos online en plataformas como YouTube o Twitc. Esto misma sería lo que en un principio presentaría la duda sobre su legitimidad; no obstante, la respuesta del evento sería contundente gracias a que en estos primeros premios se presentaría el primer vistazo de The Legend of Zelda Breath of The Wild, que obtendría automáticamente una visión mucho más seria sobre el evento.

Si bien Geoff es una de las personas que posee una relación amor-odio con la comunidad de jugadores debido a su egocentrismo aparente que demuestra en sus apariciones y redes, es gracias a su visión que consiguió que existieran unos premios que tuvieran la relevancia que se buscaba para la industria del videojuego. Pese a ello, al igual que como sucede con ceremonias similares, es imposible que todo sea perfecto.

Las inconformidades de los Game Awards

Una duda existente no solo a quien le interesa la industria del videojuego y una  generalizada en cuanto a premiaciones se refiere, es que a diferencia de lo que sucede con el cine o la música, no hay una academia establecida y en comparación de los BAFTA o los GDCA, se concentra en un mercado más global.

De manera muy simple, los TGA poseen uno de los sistemas de votación más ecuánimes que puede haber para este medio y es que tal como lo indican en su web oficial, posee un jurado compuesto de 103 medios especializados en videojuegos (quienes deben votar como redacción en conjunto) y un jurado especial para los ESPORTS, quienes son los que presentan una lista de cinco nominados para cada categoría y luego con estos datos se consigue a los candidatos a los premios.

Sumado a ello, los TGA poseen la votación del público, pero ésta solo corresponde a un 10 por ciento del resultado para evitar los famosos review bombing; asegura así que la elección del ganador sea bastante justa.

Otra situación que genera desconfianza hacia estos premios radica en la presencia de la gran cantidad de anuncios. Según la organización, todo este tipo de datos se maneja totalmente en privado hasta que se acercan las fechas al evento, en que ni el jurado ni los patrocinantes pueden tener conocimiento de qué tendrá lugar.

Podríamos decir que los Game Awards son el free to play de los premios, ya que, al no tener apoyo financiero de una televisora o compañía, se autofinancian gracias a los anuncios y patrocinadores que consigue.

Por último, queda la situación de las categorías y es que debido a ellas, pueden tener cierta ambigüedad, ya que, por ejemplo, la de juegos de simulación puede competir con títulos automovilísticos con otros de estrategia, lo que claramente genera que no se reconozcan debidamente.

¿Cuál es el verdadero problema con los premios?

A pesar de demostrar abiertamente en su página web el cómo se desarrolla todo este proceso con la mayor transparencia posible, siempre habrá lugar para errores.

En este punto, los Game Awards se acercan mucho más al contenido de una teletienda que al de una ceremonia de premios de la industria del videojuego, por su falta de seriedad y  formalidad que en ocasiones parece no tener lugar en el transcurso del evento: eventos con cámara de pasillo; un “pre-show” en donde se entregan premios y la diferencia con el show principal, con la presencia de Geoff; entrevistas a muñecos y una lista que se puede extender mucho más.

Resulta curioso —y necesario mencionar—que los Game Awards son la ceremonia de premios con la mayor audiencia actual en el mundo; alcanzan la gigantesca cifra de 83 millones de espectadores en 2020 y superan a los Oscar, Grammy, Emmy y Golden Globe juntos.

Con un gasto de más de 10 millones de dólares para esa gala, resultó en algo totalmente rentable.

El dilema con las ceremonias de premios de los videojuegos
The Game Awards supera notoriamente a ceremonias similares (Cortesía: Eurogamer.es)

Si se toma en cuenta lo anterior, es posible comprender el cómo es que esta gala de premios se mantiene en pie: la publicidad. Los Game Awards se han convertido en el punto perfecto para las compañías para promocionarse abiertamente a un gran público, y que al ser justo en fechas decembrinas, coinciden con una temporada navideña en la cual Geoff tiene claro que explota la mayor rentabilidad para el evento

Así pues, al combinar estos dos elementos parece que ya fuera suficiente, pero con la edición de este 2021 se continuó con un patrón: los premios no son lo importante, sino los anuncios.

Desde aquel 2014 con el avance de The Legend of Zelda, los eventos de Geoff han sido un lugar para grandes anuncios de videojuegos que saldrán a futuro —como si de un mini E3 se tratase—, captando así una mayor atención e intriga por la gala. Y es que como sucedió este año, los premios eran entregados entre tres y cinco de manera consecutiva y luego más de 15 minutos de anuncios, denotando así que esta idea de “teletienda” no resulta tan errada.

¿Se necesitan premiaciones serias?

En general, podría decirse que no del todo. La industria del videojuego es la más joven en el mundo del entretenimiento, resultando imposible compararse con industrias como la del  cine y la música que poseen más de 100 años de desarrollo, sumado a la carencia de una “academia”, probablemente esa “seriedad” que tanto se hace referencia y que se está buscando para esta gala de premios no exista hasta dentro de unos años.

Al mismo tiempo, probablemente lo que resulta en una gran diferencia de los Golden Joysticks Awards y BAFTA con los Game Awards sea justamente esto, la falta de seriedad y la presencia de un mayor espectáculo.

Si bien es cierto que la gran presencia del Product Placement y el gran flujo de anuncios puede llegar a ser algo particularmente agotador, es esto mismo lo que genera que las personas sigan marcando sus calendarios para verlos y las marcas sigan apostando por este evento como un punto fundamental para mostrar sus lanzamientos.

Es así como posiblemente éstos sean los pasos a seguir para las ceremonias de este tipo dentro del a industria del videojuego, ya que esto es lo que les diferencia de ser shows “aburridos” como lo pueden ser los Oscar.

Una fórmula que se puede perfeccionar.

La industria del videojuego aún es muy joven en comparación con el resto de los productos dentro del mundo del entretenimiento y esto mismo sucede con su ceremonia de premios que se entrega anualmente.

De cualquier manera, queda claro que a pesar de la existencia de otro tipo de eventos de esta índole, The Game Awards, de la mano de Geoff Keighley, han demostrado ser una formula que funciona, que se refleja claramente en las cifras de audiencia que se recopilan en cada edición y que a pesar de las quejas que puedan existir hacia el cómo se lleva, sigue siendo efectiva.

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Aun así, es necesario decir que la fórmula presente todavía puede mejorar para garantizar no solo un mayor disfrute a los espectadores para no aburrirse entre una cantidad insana de anuncios, sino también para darle una mayor relevancia a los nominados y ganadores que no sean los cinco minutos de “descanso” entre los anuncios, porque al final, este evento es para celebrarlos a ellos.

En general, si bien la subjetividad es algo clave dentro de la discusión sobre las premiaciones en los videojuegos, una verdad inexcusable es que este tipo de acontecimientos han llegado para quedarse y será cuestión de tiempo para conocer si los demás eventos se adaptan a este estilo (que sería lo más factible), o todos cambiarán radicalmente.

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