Claves de la noticia:
- Kantunilkín defiende corridas de toros: Líderes tradicionales buscan crear un frente común para evitar la prohibición de las corridas de toros en comunidades originarias.
- Respaldo institucional: El INPI confirma la viabilidad de un comité indígena que proteja estas prácticas ante leyes estatales que ignoran la cosmovisión local.
- Denuncias de corrupción: Organizadores señalan intentos de clausura injustificados y presuntas solicitudes de sobornos por parte de autoridades fiscalizadoras.
KANTUNILKÍN, QR.- En un movimiento que busca blindar la identidad cultural del norte del estado, líderes tradicionales y organizadores de festividades en Kantunilkín han anunciado la urgencia de conformar un Comité Comunitario Indígena. Esta iniciativa surge como una respuesta directa a las recientes legislaciones que amenazan con prohibir o limitar las corridas de toros, una actividad que, según los pobladores, es el eje central de sus usos y costumbres ancestrales.
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Ramiro Chan Canché, reconocido diputado de las festividades de corridas de toros, calificó de “positiva y urgente” esta organización social. De acuerdo con el representante, el objetivo primordial es frenar los “atropellos” legislativos que han afectado la vida social y religiosa de los pueblos originarios, señalando una desconexión total entre el Congreso del Estado y la realidad de las comunidades rurales.
El choque entre la ley y la cosmovisión
La preocupación de los dignatarios y organizadores se centra en la ley impulsada por la bancada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Chan Canché fue tajante al señalar que dichas normativas son redactadas desde el desconocimiento profundo de las raíces mayas. Para el líder tradicional, estas iniciativas no solo atentan contra un espectáculo, sino contra la estructura misma de la identidad comunitaria.
“Hay políticos que nuevamente llegarán a pedir el sufragio, pero lo más lamentable es que aprueban leyes sin medir las consecuencias”, manifestó Chan Canché con visible indignación. El diputado de festividades advirtió que la imposición de criterios externos sobre lo que debe o no ser una tradición indígena representa una nueva forma de colonialismo legislativo.
Denuncias de extorsión y abusos de autoridad
El conflicto escaló a niveles críticos el pasado 7 de diciembre, cuando una corrida de toros en la cabecera municipal estuvo a punto de ser suspendida. Chan Canché recordó que este incidente no solo causó pérdidas económicas al organizador, sino que estuvo plagado de irregularidades.
Según su testimonio, las personas que acudieron con la intención de clausurar la actividad no solo carecían de una sensibilidad cultural, sino que presuntamente solicitaron prebendas económicas para permitir el desarrollo del evento. Esta situación ha encendido las alarmas en la comunidad, que ahora ve en la organización autónoma la única vía para evitar la extorsión y el hostigamiento administrativo.
El respaldo del INPI y el marco legal
Por su parte, Venancia Coh Chuc, administradora del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), respaldó la propuesta de la comunidad. La funcionaria confirmó que es jurídica y socialmente posible integrar un comité donde participen todos los sectores involucrados en la preservación de la cultura.
Coh Chuc aportó un dato jurídico fundamental para la defensa de estas prácticas: al tratarse de una legislación de carácter estatal, existe la vía legal para buscar su derogación o inaplicabilidad en territorios específicos. La clave reside en que Kantunilkín forma parte, desde el año pasado, del catálogo oficial de pueblos indígenas, lo cual les otorga un estatus de protección especial bajo convenios internacionales y la propia Constitución Mexicana en materia de autonomía y libre determinación.

La organización como escudo cultural
La funcionaria del INPI destacó que la organización comunitaria será el pilar para defender las manifestaciones que han dado identidad a la población por generaciones. La creación del comité no solo buscará proteger las corridas de toros, sino establecer un protocolo de respeto a todas las ferias tradicionales, donde la gastronomía, la música y los rituales religiosos convergen.
Con este movimiento, Kantunilkín sienta un precedente en la entidad sobre la resistencia de los pueblos mayas ante leyes que, bajo la bandera del bienestar animal, omiten el derecho humano a la cultura y la autonomía de las comunidades indígenas. El próximo paso será la formalización de este organismo ante las instancias federales para garantizar que el sonido de la charanga y la tradición del ruedo no se apaguen por decisiones de escritorio.

