Claves de la noticia:
- Ajuste tarifario en Kantunilkín: El servicio de transporte local pasó de una tarifa de 10 a 15 pesos por persona.
- Reducción de usuarios: Líderes sindicales reportan que las familias han limitado el uso de unidades para proteger su economía.
- Justificación del sector: El ajuste responde directamente al encarecimiento de carburantes y mantenimiento de los vehículos.
KANTUNILKÍN, QR.- El panorama del transporte público en la cabecera municipal de Lázaro Cárdenas ha dado un giro significativo tras la reciente actualización de sus tarifas. La implementación del nuevo costo en el servicio de mototaxis, que se elevó de los 10 a los 15 pesos, ha traído consigo una consecuencia inmediata: una notable disminución en la frecuencia de uso por parte de los habitantes locales.
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Concepción García González, presidenta del frente común de mototaxistas y voz de 16 líderes de diversas centrales obreras, señaló que la baja ocupación actual es el reflejo de una sociedad que intenta ajustar sus gastos diarios. Según la representante, el incremento de cinco pesos ha modificado la dinámica de movilidad en Kantunilkín, obligando a los usuarios a ser más selectivos con sus traslados.
La necesidad detrás del incremento
A pesar del descontento que la medida ha podido causar entre la población, García González enfatizó que el ajuste no fue una decisión tomada a la ligera, sino una respuesta técnica y necesaria ante la realidad inflacionaria. El alza constante en el precio de los carburantes y el elevado costo de las refacciones necesarias para el mantenimiento preventivo de las unidades han mermado las ganancias de los operadores durante los últimos meses.
“No es fácil para los compañeros transportistas. Si no se realizaba este ajuste en las tarifas, simplemente no alcanzaría para cubrir los gastos operativos. Al final del día, los mototaxistas también son jefes de familia que necesitan llevar el sustento a sus hogares”, puntualizó la dirigente. Para el sector, el aumento de 15 pesos representa el margen mínimo para que la actividad siga siendo rentable frente a los costos externos que ellos no controlan.
Familias y estudiantes: El sector más sensible
El análisis realizado por el frente común destaca un impacto diferenciado en la economía de los hogares. García González detalló que el gasto se vuelve exponencial para los núcleos familiares con hijos en edad escolar, donde el transporte es una necesidad recurrente y no opcional.
“Tenemos ejemplos muy claros en la comunidad. Si una familia tiene dos hijos, uno que asiste a la primaria y otro a la secundaria, el gasto diario en transporte se vuelve considerable con la nueva tarifa. Es una situación que afecta directamente su capacidad de ahorro y consumo”, explicó la líder.
Esta realidad ha provocado que muchos padres de familia opten por medios alternos o decidan realizar trayectos a pie en compañía de sus hijos, lo que reduce el flujo de pasaje en las horas pico, momentos que anteriormente representaban el mayor ingreso para los trabajadores del volante.

Un entorno económico complejo
La situación del transporte no se encuentra aislada del contexto general. García González agregó que factores externos, como la falta de diversificación en la economía local y el constante incremento en los productos de la canasta básica, agravan la capacidad de pago de los ciudadanos. Cuando el precio de los alimentos básicos sube, el transporte suele ser uno de los primeros servicios que los usuarios intentan recortar.
La falta de industrias o motores económicos variados en la región hace que el circulante sea limitado, lo que pone tanto a los prestadores de servicios como a los consumidores en una posición defensiva. El panorama actual se presenta como un reto compartido en el que ambas partes buscan sobrevivir a un contexto financiero que no da tregua.
Finalmente, la presidenta del frente común reiteró su llamado a la comprensión ciudadana. Recalcó que los 16 líderes que representa mantienen el compromiso de brindar un servicio eficiente, pero recordó que la estabilidad del gremio depende de este equilibrio económico. La situación en Kantunilkín sigue bajo observación, mientras los trabajadores del volante y la población se adaptan a esta nueva realidad tarifaria.

