Merlín, un pato de dos años con la casaca de México, se viralizó durante la celebración inaugural del Mundial 2026 contra Sudáfrica, catapultándose como sensación inesperada y mascota no oficial del torneo. Su ascenso digital eclipsó momentáneamente a las estrellas del fútbol, convirtiéndolo en un fenómeno de internet que aglutina la euforia popular.
También te puede interesar: La televisión turca despide a Ece Irtem tras su repentina muerte
El ascenso viral de Merlín en el Mundial 2026
La celebración de la victoria inaugural de México en el Mundial 2026 fue monopolizada por la figura inesperada de Merlín, un pato que, vestido con los colores nacionales, escaló a la fama global.
Mientras Julián Quiñones y Raúl Jiménez eran los artífices de los goles, Merlín, un pato de 2 años con la camiseta de la selección y calcetines, se transformó en un suceso digital. Sus imágenes desfilando por la Ciudad de México, entre miles de aficionados exultantes, acumularon millones de reproducciones en redes sociales, consolidándolo como la primera mascota no oficial del torneo. La irrupción del pato en el imaginario colectivo fue tan repentina como mágica, inspirando comparaciones con el mago de su mismo nombre. La respuesta popular fue unánime y efusiva, con usuarios de internet expresando un profundo afecto y reconocimiento hacia el animal.
- “Queremos ver a Merlín en el estadio”, manifestaba un usuario.
- “Este pato ya es un tesoro nacional”, declaraba otro.
- “Lo mejor del Mundial hasta ahora”, sentenciaba un tercero.
Una celebridad emplumada consolidada en la capital
Antes de su irrupción mundialista, Merlín ya ostentaba una notable popularidad en la Ciudad de México, donde su presencia era una constante en eventos y ferias locales.
El pato, figura habitual en el centro histórico, acompaña con regularidad a su dueña, Carla Gómez, quien se dedica a la venta de agua y refrescos desde un pequeño carrito durante los fines de semana. En su recorrido cotidiano, Merlín provoca alegría, recibe saludos cariñosos y atiende entusiastas peticiones de fotografías por parte de los transeúntes, consolidando su estatus de ídolo capitalino. Gómez, con un profundo vínculo emocional, lo considera un miembro fundamental de la familia. “No nos gusta dejarlo solo en casa; nos gusta que esté con nosotros. Es nuestro bebé”, afirmó Gómez, quien también lo describe como el “único heredero” de sus pertenencias y, ahora, un ídolo popular.
El vínculo inquebrantable que forjó un ídolo
El arraigo de Merlín en la vida familiar es profundo, especialmente su conexión con Cristian, el hijo de Carla, para quien el pato fue inicialmente un regalo.
Bajo cualquier condición climática, Merlín sigue a Carla Gómez y a su hijo Cristian por puntos emblemáticos de la capital mexicana, incluyendo la Alameda Central, el Palacio de Bellas Artes y la plaza del Zócalo. Este recorrido diario subraya el vínculo inquebrantable que mantiene con Cristian, transformándose en su compañero inseparable, según la propia descripción de Gómez. La dueña de Merlín manifestó su asombro ante la repentina escalada a la fama de su mascota. “Merlín ya se había hecho famoso por vender agua embotellada”, recordó Gómez, evidenciando que su notoriedad no fue un evento aislado. “Siempre está con nosotros; nunca imaginamos que se convertiría en semejante sensación”, añadió, confirmando la sorpresa ante la magnitud del fenómeno.
El reconocimiento oficial que escala la fortuna del pato
El impacto de Merlín trascendió la viralización en redes sociales, llevando a su encuentro con representantes de la FIFA, lo que valida su relevancia en el contexto mundialista.
Gómez y Merlín fueron convocados a una reunión con representantes de la FIFA el lunes, donde participaron en sesiones fotográficas y la grabación de un comercial, lo que confiere un sello de reconocimiento formal a su popularidad. La familia de Merlín ahora alberga la expectativa de que este célebre seguidor emplumado potencie la fortuna del país anfitrión. México, que organiza el Mundial por tercera ocasión —tras las ediciones de 1970 y 1986—, comparte esta vez la coanfitrionía con Canadá y Estados Unidos. “México, estamos con ustedes”, proclamó Gómez, reafirmando el respaldo popular. “Y Merlín es su fan número 1”, concluyó, posicionando al pato como un símbolo de apoyo y buena suerte para la nación.

