La canícula llega a México a finales de julio de 2026 alterando los patrones de precipitación, provocando una disminución gradual de las lluvias en el centro, oriente y sureste, mientras el norte y occidente registrarán tormentas intensas.
También te puede interesar: Calendario SEP 2026-2027: ¿Cuándo son los 2 megapuentes y los 9 fines de semana largos?
Naturaleza atmosférica de la canícula en el territorio mexicano
La canícula constituye un fenómeno meteorológico caracterizado por la disminución gradual y temporal de las precipitaciones en diversas regiones del país, extendiéndose habitualmente entre los meses de julio y agosto.
Contrario a las creencias populares, este periodo no representa la época más calurosa del año, carece de una fecha fija de inicio o término y no posee una duración estricta de 40 días. Su origen responde a una modificación en la circulación atmosférica global: los vientos alisios provenientes del mar Caribe se fortalecen y aceleran hacia el golfo de México y el océano Pacífico, propiciando el establecimiento de un sistema de alta presión (anticiclón) sobre el territorio nacional. Este bloqueo atmosférico, potenciado por la presencia del polvo del Sahara y la intensificación de la temperatura oceánica bajo la influencia del fenómeno de El Niño, desplaza la mayor parte de la humedad hacia las regiones del norte y occidente.
Proyección de entidades con reducción de precipitaciones
El mapa de la canícula expone una distribución asimétrica de la humedad, donde los modelos meteorológicos anticipan mermas considerables en el acumulado de lluvias dentro de las regiones del noreste, centro, oriente, sureste y las penínsulas.
Región Noreste y Península de Yucatán
Las proyecciones climáticas señalan que en los estados de Tamaulipas y Nuevo León los acumulados pluviales se situarán en rangos mínimos de apenas 10 a 50 mm, existiendo la probabilidad de un escenario de ausencia total de precipitaciones en la zona norte de Tamaulipas, justo en el límite con el territorio neoleonés. Por su parte, la península de Yucatán mostrará un comportamiento variable según las herramientas de análisis. El modelo numérico GFS prevé lluvias mínimas en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, mientras que el modelo del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) estima acumulados de entre 30 y 75 mm, con posibilidad de aportes locales mayores.
Península de Baja California y Altiplano
En el extremo noroeste del país, que abarca a Baja California y Baja California Sur, el modelo numérico ECMWF proyecta registros inferiores a los 20 mm o incluso nulos. En contraste, el modelo GFS difiere al estimar acumulados puntuales superiores a los 150 mm, una divergencia técnica que dependerá estrictamente de la trayectoria y el nivel de acercamiento que presenten los ciclones tropicales en el océano Pacífico. Asimismo, la región del Altiplano anticipa precipitaciones esporádicas de 50 a 75 mm, con picos de 100 a 200 mm concentrados en las zonas montañosas.
Franja Centro, Oriente y Sureste
Las precipitaciones se presentarán de forma dispersa y por debajo de la media histórica en los estados de Veracruz y Tabasco, además de diversas zonas del sureste mexicano. A pesar de registrar los efectos más notorios de la canícula con un incremento de días secos y soleados, estas entidades no experimentarán una ausencia total de lluvias. Las precipitaciones ocurrirán de manera aislada y, bajo condiciones específicas de inestabilidad, podrían evolucionar a eventos locales fuertes acompañados de actividad eléctrica, caída de granizo y rachas de viento significativas.
Zonas de alta actividad pluvial y sistemas ciclónicos activos
El retroceso de las lluvias en la franja centro-sur contrasta de forma directa con la persistencia de tormentas severas en las vertientes del norte y occidente de la República Mexicana.
El Monzón Mexicano, firmemente establecido sobre la Sierra Madre Occidental, actuará como el principal motor de inestabilidad atmosférica, absorbiendo el flujo constante de humedad procedente del océano Pacífico. Este mecanismo mantendrá un ambiente húmedo y regulará las temperaturas locales, restando intensidad al calor extremo en comparación con las semanas previas.
Las regiones que concentrarán los mayores acumulados de precipitación, estimados entre los 100 y 200 mm —con máximos locales que pueden alcanzar o superar los 250 mm— abarcan los siguientes sectores:
- Norte: Sonora, Chihuahua y Durango.
- Occidente y Pacífico: Sinaloa, Nayarit, Jalisco y Michoacán.
- Zonas del Sureste y Centro Este: Sectores específicos de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, Hidalgo y el Estado de México.
Esta distribución pluvial se verá reforzada por la dinámica de los sistemas tropicales en el Pacífico de cara a la segunda quincena de julio de 2026. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) reporta que la onda tropical número 19 será absorbida por una zona de baja presión localizada al sur de las costas de Colima, con un alto potencial de evolucionar a ciclón tropical.
A pesar de que los modelos de trayectoria no prevén un impacto directo sobre la masa continental del territorio mexicano, las circulaciones periféricas de estos sistemas transportarán grandes volúmenes de humedad hacia el litoral occidental y el noroeste, manteniendo las condiciones óptimas para el desarrollo de inundaciones, crecidas de ríos y deslaves. Durante la última semana de julio, las lluvias tenderán a concentrarse de manera más esporádica en el Bajío y el Valle de México, mitigando el calor, mientras que las costas desde Chiapas hasta Jalisco deberán mantener el monitoreo ante el desarrollo de nuevos sistemas ciclónicos con potencial de convertirse en huracanes.

