El PT y la reforma que nadie leyó
Hay que reconocerlo: el PT tiene un talento especial para quedar mal incluso cuando hace algo bien. Es parte del karma de la verdadera izquierda.
Defendió la reforma política de 1977, esa que permitió que México dejara de ser para siempre un país de un solo partido y un solo discurso. El país del entonces PRI.
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Pero en el México de las mañaneras, de los políticos de izquierda y juristas de microondas, explicar la importancia histórico-política de esa reforma es como intentar leer al maestro Norberto Bobbio en medio de un concierto de reguetón. No se me ocurre un ejemplo más claro.
La reforma de 1977 y el reguetón político
Cuando el PT dijo “no” a eliminar las plurinominales, una parte de ese público absorto en el Facebook y en cursos o talleres expuestos por personajes que tampoco han leído a Bobbio, Habermas y mucho menos a Hobbes, fue incitado o inducido a reaccionar con furia casi coreográfica para gritar al unísono “PT traidores”, como si se tratada de Orcos al mando supremo de Sauron.
El autor de esta columna lo resume así: “multitudes opinando con entusiasmo político pero manipuladas y con nula información”.
Para ellos, reitero, “el PT era un traidor”, un obstáculo, un enemigo interno.
Y, sin embargo, la realidad —esa señora testaruda que no revisa Twitter ni Facebook o Chats de WhatsApp antes de actuar— tenía otros planes.
Coahuila: El baño de realidad para la narrativa de la “traición”
Gracias a la postura del PT, Morena y sus aliados conservarán diputaciones en Coahuila, donde no ganaron un solo distrito de mayoría relativa.
Repito para los que se perdieron en el camino, la reforma política de 1977 fue un parteaguas: abrió la puerta a la representación proporcional, permitió que la izquierda entrara al Congreso y sembró la pluralidad que hoy damos por sentada.
Y el PT, heredero directo de esa tradición, como un partido de izquierda y liberal, nacido varias décadas antes de un Morena que, tal vez no entiende ese origen de lucha, decidió defenderla frente al intento de eliminar plurinominales en el Plan A.
Y entonces llegó la ironía: gracias a esa defensa en la que tantos nos señalaron de traidores bañados en una ignorancia plena, hoy Morena tendrá diputaciones en Coahuila, donde no ganó nada.
Por qué hace falta leer a Bobbio antes de tuitear
Sin plurinominales, su presencia legislativa sería un espejismo.
Sin plurinominales, su representación habría sido exactamente cero.
Cero, como el número de sus tuits que mencionaron la reforma de 1977 antes de opinar sobre ella.
Por ello, nuevamente creo que es importante al menos leer a Bobbio antes de tachar de traidor al que si lo leyó.
Dr. Hugo Alday Nieto

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