Elon Musk ha orquestado una entrada disruptiva de SpaceX al mercado, dictando condiciones a grandes bancos y atrayendo una inversión de 75.000 millones de dólares. Este enfoque único ha disparado la valoración de la compañía a 1.77 billones, superando récords previos.
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La incursión de SpaceX en los mercados públicos, con 75.000 millones de dólares ya recaudados, ha estado marcada por las tácticas no convencionales de su fundador, Elon Musk. Él ha ejercido un control estricto sobre quién puede invertir en la compañía de cohetes, fijando una estrategia que ha generado una demanda intensa por sus acciones. Estas operaciones, desafiando tradiciones consolidadas de Wall Street, han establecido un precedente en el proceso de oferta pública inicial (OPI).
La ingeniería detrás de una oferta pública sin precedentes
Musk ha dictado las condiciones en cada fase del debut de SpaceX. Grandes entidades bancarias, incluyendo Goldman Sachs (GS.N) y Morgan Stanley (MS.N), recibieron instrucciones específicas sobre cómo y a quién comercializar las acciones. Otras instituciones fueron dirigidas a ejecutar órdenes de miles de millones de dólares, con indicaciones claras sobre el perfil de inversores a atraer, según lo revelado por cinco fuentes familiarizadas con el asunto. Los bancos, además, se comprometieron a suscribir la Oferta Pública de Venta (OPV) sin conocer la remuneración por su servicio.
La directora ejecutiva de Nasdaq, Adena Friedman, mantuvo conversaciones con Musk y la presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, durante varios meses para asegurar la cotización. En marzo, Nasdaq modificó sus reglas de índice, facilitando la incorporación de grandes empresas como SpaceX al Nasdaq-100 poco después de su salida a bolsa. A diferencia de gestores de fondos que se beneficiaron de entradas tempranas, las elevadas valoraciones actuales de SpaceX reducen el margen de error, destinando el 30% de la oferta de 75.000 millones de dólares a inversores individuales, incluyendo pequeños particulares.
El nuevo hito bursátil y la fiebre inversora

La fijación del precio de las acciones representa la culminación de un esfuerzo prolongado, materializando el proyecto más ambicioso de Musk. Esta operación ha cuestionado varias prácticas de Wall Street y reavivado el debate sobre la justificación de la alta valoración de la empresa. Adam Sarhan, director ejecutivo de 50 Park Investments en Nueva York, señaló que la verdadera prueba será cómo el mercado asimile la salida a bolsa en las semanas subsiguientes, más allá del primer día. “El precio ha sido el adecuado: ni demasiado alto ni demasiado bajo”, afirmó, destacando la participación de inversores minoristas como un componente importante.
El objetivo de SpaceX era obtener aproximadamente 75.000 millones de dólares mediante la venta de acciones. Con el precio definido, la empresa efectivamente superó el récord establecido por la petrolera Saudi Aramco en 2019, convirtiéndose en la mayor salida a bolsa de la historia. Hasta entonces, la OPI más grande había sido la de Saudi Aramco, que en diciembre de 2019 recaudó 25.600 millones de dólares con una valoración de 1.71 billones. Ajustada por inflación, Aramco habría recaudado 33.200 millones de dólares y alcanzado un valor de 2.21 billones.
Con una valoración de 1.77 billones de dólares, basada en 13.080 millones de acciones en circulación, SpaceX iniciará su cotización con un valor superior al de corporaciones como JPMorgan Chase, Berkshire Hathaway y Eli Lilly, además de gigantes tecnológicos como Meta Platforms y la propia Tesla de Musk. Este valor podría incrementarse si los bancos colocadores ejercen su derecho a vender acciones adicionales, una decisión usualmente tomada en los 30 días posteriores a la oferta. Analistas, como Jay Ritter, especialista en salidas a bolsa de la Universidad de Florida, anticipan un posible repunte del precio en el primer día de cotización, citando una demanda institucional que “es aproximadamente cuatro veces superior a la cantidad de acciones disponibles”, lo que evoca hitos bursátiles como el debut de Facebook.
Colapso de la gobernanza: los riesgos intrínsecos de SpaceX
A pesar del entusiasmo, SpaceX presenta una diversidad de riesgos significativos para sus inversores. Entre ellos se encuentran:
- Una gobernanza corporativa débil, caracterizada por el control absoluto de Elon Musk.
- Operaciones que actualmente son deficitarias.
- Acuerdos interempresariales entre las diferentes compañías de Musk.
- Objetivos a largo plazo difíciles de cuantificar en valor, como la colonización de Marte y la instalación de centros de datos en el espacio.
Pocos inversores se enfocan en estos riesgos en su carrera por adquirir una porción del negocio. Tejal Patel, directora ejecutiva del SOC Investment Group, afiliado al sindicato, articuló esta preocupación en una carta enviada el 4 de junio a otros posibles inversores de SpaceX, declarando que “ningún fiduciario debería aceptar esta combinación adversa de riesgo financiero y de gobernanza”. Ni SpaceX ni Musk respondieron a las consultas; los principales bancos y Nasdaq declinaron hacer comentarios.
El debate público y la presión reguladora
El debut de SpaceX en Wall Street ha generado críticas en los ámbitos político y social. La senadora demócrata Elizabeth Warren ha instado al regulador bursátil estadounidense a suspender la salida a bolsa. Su demanda busca garantizar que los inversores accedan a información completa y transparente. Simultáneamente, el grupo “Stop Funding Billionaires” ha convocado protestas para manifestar su rechazo a lo que consideran un incremento del poder económico y político del magnate.

