A principios de agosto de este año, los videojuegos retro volvieron a ser noticia mundial, luego de que se estableció un nuevo récord mundial, tras la venta de un ejemplar de Super Mario Bros para NES, en 2 millones de dólares. ¡Los videojuegos graduados valen oro!

Un juego que el puro cartucho cuesta de 200 a 300 pesos, completo en caja cuesta de 4 a 5 mil pesos y nuevo, de 12 a 15 mil pesos… ¿por qué se vendió tan alto? La respuesta es sencilla, este videojuego estaba graduado con una calificación casi perfecta: 9.8.

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Existen empresas como VGA (Video Game Authority) o Wata, empresas que se dicen expertas en calificar, certificar, evaluar y graduar videojuegos nuevos, con lo que dan una calificación del 1 al 10 (o bien, 0 a 100), y colocan el videojuego en una caja de acrílico, con un papel que certifica:

  • Graduado
  • Calificación
  • Autenticidad

Mientras mejor calificación o “grado” tenga un videojuego, quiere decir que se encuentra en buenas condiciones, sin desgaste ni detalles en el celofán, así como una tinta impecable en la portada y sin desgaste por el sol, polvo u otros factores.

Por todas estas razones, esa copia del clásico Super Mario Bros graduado por Wata en 9.8 alcanzó los 2 millones de dólares en una subasta… pero la pregunta entre coleccionistas mortales es: ¿vale la pena?

Pros de graduar videojuegos

  • Es una inversión, aunque el proceso es algo tardado, un videojuego graduado multiplica su valor sobre un juego nuevo
  • Los videojuegos lucen mejor con su protección de acrílico
  • Da cierto “estatus” entre los coleccionistas de videojuegos tener algún ejemplar graduado

Contras de graduar videojuegos

  • Las “autoridades” o empresas que graduan los videojuegos no dejan de ser personas con opiniones, por lo que a veces, su subjetividad ha sido objeto de polémica; por ejemplo, dan mejores notas a clientes VIP o que ofrecen un incentivo económico por graduar más alto cierto ejemplar
  • Quizá el más importante: ¡Nunca podrás jugar un videojuego graduado!

En resumen, mi opinión es que pese a que los videojuegos graduados no son más que otra vertiente de un negocio bastante lucrativo, es una opción interesante para coleccionar, si está dentro de tus posibilidades. Aunque yo no poseo ningún videojuego graduado, los tendría en dos casos muy específicos:

  • Si se trata de uno de mis 5 o 10 videojuegos favoritos de la historia, como Paper Mario 64, por ejemplo
  • En una oportunidad de inversión, es decir, si sé que se trata de un videojuego que puede elevar su valor considerablemente en un futuro, lo compraría para venderlo en unos años y generar un margen de ganancia importante.

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