CHETUMAL, QR.- A pesar del impacto económico que representa el nuevo costo de hasta 30 pesos por kilo de tortilla en Quintana Roo, la industria molinera aclaró que este ajuste no responde a un decreto oficial, sino a una medida de supervivencia financiera ante el alza imparable de sus principales insumos.
Aumento a la tortilla no es oficial
En medio de la creciente preocupación de las familias quintanarroenses por el ajuste en los precios de los productos básicos, Rubén Montalvo Morales, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Producción de Maíz y Tortilla en la entidad, ofreció una postura clave: el aumento no cuenta con un carácter oficial ni ha sido dictaminado por las autoridades reguladoras.
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El líder gremial enfatizó que ni la cámara nacional ni las representaciones en los estados poseen la facultad legal o administrativa para imponer un precio unificado o decretar incrementos obligatorios. Por el contrario, la fijación del costo recae directamente en la responsabilidad de cada propietario de tortillería y empresario molinero, quienes deben realizar sus propios balances financieros para determinar si su negocio es viable bajo los costos de operación actuales.
Esta distinción es fundamental para entender el mercado actual, ya que muchos consumidores esperan un anuncio gubernamental o un oficio formal que respalde el alza; sin embargo, en el contexto de una economía abierta, la realidad administrativa es distinta.
El factor de la libre oferta y demanda en Quintana Roo
Al ser la tortilla un producto integrado en la canasta básica, pero desregulado en cuanto a precios máximos desde hace años, su valor se rige estrictamente por la ley de la libre oferta y la demanda. Montalvo Morales explicó que esta condición permite que los precios fluctúen según las condiciones económicas de cada región, justificando así los ajustes observados en los mostradores de Chetumal, Cancún y el resto de la entidad.
El representante de los molineros subrayó que una cosa es que el aumento esté plenamente fundamentado en el incremento de los costos de producción y otra muy distinta es que exista una instrucción vertical. “No ocurrió ninguna instrucción directa, ni a través de escritos u oficios”, reiteró. Por ello, aunque el bolsillo del ciudadano siente el golpe de manera real, jurídicamente se trata de un ajuste de mercado y no de una imposición institucional.
Esta situación pone en evidencia la fragilidad de la cadena de suministro local, donde el productor se encuentra atrapado entre el aumento de sus materias primas y la necesidad de mantener un precio accesible para una población que depende de este alimento para su dieta diaria.

El incremento de la harina: El motor de la crisis
Para comprender por qué el precio ha escalado hasta los 30 pesos en algunos puntos, es necesario analizar el comportamiento de la harina de maíz, el insumo crítico que representa el 45 por ciento del gasto total de producción. Montalvo Morales detalló que la presión inflacionaria proviene directamente de las grandes firmas harineras que operan en el país.
En el caso específico de Quintana Roo, la marca Maseca, que domina la mayor parte del consumo en el sector, aplicó un incremento de 450 pesos por tonelada el pasado 15 de abril de 2026. A este duro golpe se sumará el ajuste de la marca Minsa, que ha anunciado un aumento de 500 pesos por tonelada a partir del próximo 1 de mayo.
Para los industriales de la masa y la tortilla, absorber estos costos se ha vuelto una tarea imposible. Mantener el precio anterior significaría, en muchos casos, operar con márgenes de pérdida, lo que pondría en riesgo la estabilidad laboral y la permanencia de los negocios que conforman este sector tradicional.
Costos operativos: Gas, electricidad y transporte
Además de la harina, otros factores externos han contribuido a que la situación sea “insostenible”, en palabras del propio Montalvo. El costo del combustible y la energía eléctrica, necesarios para el funcionamiento de la maquinaria pesada en los molinos, ha mantenido una tendencia al alza que termina por trasladarse al consumidor final.
El gremio sostiene que durante los últimos años —desde 2021 a la fecha— se han realizado esfuerzos extraordinarios para sobrellevar el alza generalizada de todos los insumos. Sin embargo, el acumulado de estos incrementos ha llegado a un punto de quiebre este 2026. La logística de transporte en un estado como Quintana Roo, donde las distancias y los costos de flete son considerables, también juega un papel determinante en el precio final que se ofrece en las colonias.

La competencia con los supermercados: ¿Legal o desleal?
Un punto de conflicto permanente para los productores tradicionales es la diferencia de precios con las grandes cadenas comerciales. Mientras que en una tortillería de barrio el kilo alcanza los 30 pesos, en los supermercados es posible encontrarlo hasta en 14 pesos. Rubén Montalvo calificó esta situación no solo como competencia desleal, sino incluso como “ilegal” en términos de equidad de mercado.
“Producir un kilo de tortilla nos cuesta arriba de los 20 pesos, por lo que no podemos venderla al precio de los supermercados. Sería mejor retirarse del negocio”, manifestó con preocupación. Según explicó, las grandes cadenas pueden permitirse precios bajos debido a su volumen de compra y al uso de la tortilla como un “producto gancho” para atraer clientes, algo que las 814 tortillerías registradas ante el Inegi en el estado no pueden replicar sin ir a la quiebra.
La falta de intervención por parte de las autoridades competentes para equilibrar estas condiciones de competencia deja a los pequeños empresarios en una situación de desventaja competitiva, mientras intentan sacar adelante sus costos operativos y asegurar una utilidad mínima para sus familias.
El impacto social en Chetumal y la región
En la capital del estado, Chetumal, la molestia social ha sido evidente desde el pasado 5 de abril, cuando los molineros comenzaron a generalizar los precios de 28 y 30 pesos. Ruptura 360 ha dado seguimiento a este fenómeno que afecta de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables.
A pesar de las quejas ciudadanas, los industriales insisten en que no hay marcha atrás mientras los insumos básicos sigan subiendo. La tendencia histórica muestra un crecimiento constante que no ha dado tregua en el último lustro, consolidando a la tortilla como uno de los productos de la canasta básica con mayor volatilidad en el estado de Quintana Roo.
Análisis de precios en Chetumal
La progresión del precio de la tortilla en la capital refleja la crisis del sector. En apenas seis años, el costo se ha incrementado en un 50%:
- 2021: 20 pesos
- 2023: 23 pesos
- 2025: 26 pesos
- 2026 (Actual): 28 a 30 pesos
La harina representa casi la mitad del costo de producción por cada kilo vendido.

