Claves de la noticia:
- Museo de Árboles Vivos: La asociación civil “Moce Yax Cuxtal” busca que 22 ejemplares sean declarados legalmente como monumentos naturales por el gobierno local.
- Enfoque educativo: El proyecto se mantiene activo mediante programas de educación ambiental con universidades y actividades culturales en la zona turística.
- Omisión oficial: A pesar de haber entregado estudios técnicos, los activistas denuncian que la Comisión de Ecología del Ayuntamiento no ha dado respuesta a la solicitud.
PLAYA DEL CARMEN, QR.- En el corazón de uno de los destinos turísticos más dinámicos del mundo, la naturaleza lucha por obtener un reconocimiento legal que garantice su supervivencia. La asociación civil Moce Yax Cuxtal ha reactivado la exigencia para que el proyecto del Museo de Árboles Vivos en Playa del Carmen no sea solo un esfuerzo ciudadano, sino una política pública protegida por decreto municipal.
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Guadalupe de la Rosa, coordinadora de programas y actividades de la organización, confirmó que, si bien el proyecto sigue vibrante a través de la educación y la cultura, existe un vacío administrativo que pone en riesgo el patrimonio natural urbano. La solicitud es clara: que los ejemplares emblemáticos de la ciudad sean declarados oficialmente como monumentos naturales.
El epicentro de esta iniciativa se localiza en la emblemática Calle 38, conocida por conservar una densa vegetación que contrasta con el acelerado desarrollo inmobiliario de la zona. Es aquí donde el “Museo Vivo” cobra sentido, funcionando como una galería a cielo abierto donde los protagonistas no son lienzos, sino raíces y frondas centenarias.
“El museo vivo sigue muy vivo y hemos tenido muchas actividades culturales en torno de esto, de los árboles, sobre todo en la calle 38”, señaló De la Rosa.
Recientemente, el proyecto ha fortalecido su vinculación académica. Durante el último mes, integrantes de Moce Yax Cuxtal colaboraron con cuatro grupos de la Universidad Riviera, integrando a las nuevas generaciones en la labor de identificación y valoración del ecosistema urbano. Estos programas de educación ambiental buscan que la ciudadanía se apropie del paisaje y lo defienda ante la presión de la urbanización.
El Silencio de la Comisión de Ecología
A pesar del respaldo social y académico, el avance legal se encuentra estancado. La asociación civil presentó formalmente ante la Comisión de Ecología del Ayuntamiento de Solidaridad una propuesta técnica robusta para la emisión de un decreto de protección. Sin embargo, la burocracia parece ser el principal obstáculo.
“Hicimos nuevamente la solicitud en esta administración para que el gobierno local abanderara esta acción, porque es el gobierno quien tiene que hacer el decreto de estos árboles”, expuso la representante. No obstante, la respuesta ha sido el silencio. Hasta la fecha, la comisión no ha emitido un pronunciamiento ni ha dado seguimiento a las peticiones, lo que genera incertidumbre sobre el futuro de los ejemplares.

Un inventario de gigantes
El inventario del Museo de Árboles Vivos contempla actualmente alrededor de 22 especies. De este universo, los especialistas han identificado siete ejemplares prioritarios que, por su antigüedad, dimensiones y servicios ambientales, requieren protección inmediata.
Entre las especies que conforman este catálogo destacan:
- Ceibas: Árbol sagrado de los mayas y pilar del ecosistema regional.
- Álamos: Reconocibles por su porte majestuoso.
- Caracolillos y Capotes: Especies nativas que brindan refugio a la fauna local y ayudan a regular la temperatura de la ciudad.
El objetivo final de Moce Yax Cuxtal es que estos árboles no solo cuenten con un blindaje local, sino que logren integrarse en un catálogo nacional de monumentos naturales, coordinado con autoridades estatales y federales.
Hacia un turismo sustentable
Más allá de la conservación biológica, el proyecto plantea una reconfiguración del modelo económico de Playa del Carmen. Al proteger su patrimonio natural urbano, la ciudad fortalece su perfil ecoturístico, ofreciendo a los visitantes una experiencia que va más allá del sol y la playa.
La conservación de estos árboles monumentales no es solo un tema estético; es una estrategia de resiliencia ante el cambio climático y una herramienta para mantener la identidad de una ciudad que, en su carrera hacia la modernidad, corre el riesgo de olvidar sus raíces. La pelota está ahora en la cancha del Ayuntamiento, cuya decisión determinará si estos gigantes seguirán siendo parte del paisaje playense o si quedarán vulnerables ante el próximo proyecto de construcción.

