Claves de la noticia:
- A sus 81 años, el Capitán Carmelo sigue activo ofreciendo recorridos turísticos y nado con el tiburón ballena en la isla de Holbox.
- Como testigo de la evolución de la región, recuerda una época sin motores ni carreteras, donde la vida dependía por completo del mar.
- Explica con naturalidad que las inundaciones son parte de la vida cotidiana debido al nivel del mar, estando protegidos solo por dunas de arena.
KANTUNILKÍN, QR.- A sus 81 años, don José del Carmen Sabatini Gómez, mejor conocido en el Caribe mexicano como el Capitán Carmelo, es un auténtico emblema de Quintana Roo. Este oriundo de la isla todavía se hace a la mar todos los días en su lancha para ofrecer servicios turísticos en Holbox, llevando a los visitantes a disfrutar del nado con el tiburón ballena, la pesca recreativa o simplemente a admirar la belleza del litoral.
Nacido el 11 de enero de 1945, siendo el octavo de diez hermanos, el experimentado marinero guarda en su memoria los secretos de un territorio que ha cambiado de forma radical, pero que mantiene su esencia indomable frente a la naturaleza.
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El agua y las dunas según el Capitán Carmelo
Para el Capitán Carmelo, los fenómenos climáticos y las inundaciones no son una novedad, sino parte de la geografía misma del lugar. “Nosotros estamos a nivel del mar; si estuviéramos a un metro, vienen los aplausos; si estamos a medio metro es bastante. Entonces el agua entra aquí por el mar y se va por allá, y si entra por la laguna Yalahau, se va por acá”, explica con la sabiduría que dan las décadas de observación.
Sabatini Gómez detalla que en Holbox no existen serranías ni lomas. Sin embargo, destaca la presencia de una duna de bajos que funciona como una barrera natural similar a los arrecifes. Cuando los huracanes azotan la región, las olas grandes golpean primero estas dunas de arena blanca, lo que provoca que el impacto llegue a la playa de una manera mucho más débil y noble.

Anécdotas del pasado: el piquete de mantarraya y el doctor Macías
La historia de Holbox también está hecha de momentos difíciles aliviados por la camaradería local. El Capitán Carmelo recuerda con humor una anécdota de los años 70, cuando tuvo que ser atendido por el primer médico que llegó a la isla, el ya fallecido Rogelio Macías, tras sufrir el insoportable dolor del piquete de una mantarraya.
“Vino y me inyectó, yo con el dolor botado. Era cuate y me dijo: ‘Carmito, no me chingues’. Yo le respondí: ‘¿Cómo no te pican a ti para que veas cuánta azúcar lleva el dulce?’. Mi papá me regañó por hablarle así, pero al final me inyectó un contraveneno”, relata entre risas, evocando la estrecha relación que existía entre los pocos habitantes de aquella época.
La evolución de la isla a través de los ojos de una leyenda
Al contrastar el siglo pasado con el presente, el Capitán Carmelo se erige como un testigo vivo de la transformación y el desarrollo turístico de la región. El veterano lanchero aprovecha para agradecer a las autoridades locales y estatales las obras y el apoyo brindado a la isla y a sus habitantes, recordando las severas carencias del ayer.
“Antiguamente no había ni carretera para llegar a Valladolid, porque ni siquiera existía Kantunilkín. No había motores, todo era a base de ‘apalancar’. Lo único que teníamos era lo que nos daba el mar y las aves migratorias”, concluye el Capitán Carmelo con nostalgia, dejando claro que, aunque los tiempos han cambiado, su amor por el mar de Holbox sigue intacto.

