Karl Bushby regresa a casa tras 28 años: La odisea de 50 mil km a pie

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Karl Bushby, de 57 años, regresó a su casa en Hull, Inglaterra, después de completar una travesía mundial a pie de 28 años. Recorrió más de 50 mil kilómetros, cruzando cuatro continentes y 30 países, superando riesgos, detenciones y complejas barreras fronterizas.

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Una odisea de 28 años con obstáculos inesperados

Karl Bushby inició su expedición en Punta Arenas, Chile, en 1998, regresando a su hogar tras casi tres décadas de marcha ininterrumpida.
El ex paracaidista Karl Bushby arribó a su residencia en el norte de Inglaterra el lunes, siendo recibido por su madre, Angela, a quien le preguntó dónde había estado. Su llegada marcó la culminación de una odisea global iniciada el 1 de noviembre de 1998 desde Punta Arenas, Chile. Durante su periplo, Bushby cubrió 50 mil kilómetros a través de cuatro continentes y 30 países, retornando a su hogar a la edad de 57 años.

Para mantener la integridad de su juramento de completar el viaje a pie, Bushby navegó sobre el hielo cambiante del Estrecho de Bering y nadó a través del Mar Caspio y el Canal de la Mancha, evitando cualquier otro medio de transporte. La aventura, originalmente estimada en cinco años, se extendió considerablemente debido a fenómenos imprevistos y desafíos burocráticos. La fractura financiera de 2008 agotó los fondos de sus patrocinadores, la pandemia de COVID-19 de 2020 impuso nuevas paralizaciones, y una extensa carga de trámites burocráticos detuvo su progreso en múltiples fronteras internacionales. Bushby comentó la necesidad de “arrojar un balde de realidad” a las estimaciones iniciales de cinco años, reconociendo que nunca imaginaron que la expedición se extendería a 28 años.

La génesis de una misión global: inspiración y compromiso

La idea de la travesía mundial surgió para Karl Bushby a mediados de los 90, inspirada por una tarjeta de cumpleaños de su padre.
La sed de aventuras de Bushby se materializó en una misión concreta cuando su padre, Keith, un veterano del ejército, le envió una tarjeta de cumpleaños a mediados de los años 90. En ella, su padre evocó una conversación de soldados de fuerzas especiales sobre la posibilidad de caminar de Londres a Nueva York a través del puente terrestre de Bering. Este puente, según algunos científicos, fue una ruta para los primeros humanos que migraron de Asia a América durante una época de menor nivel del mar.

A lo largo de su recorrido, Bushby enfrentó selvas peligrosas, desiertos abrasadores y tundras heladas que ralentizaron su paso. Sin embargo, fueron los trámites burocráticos los que detuvieron su aventura durante los períodos más prolongados. En el último día de su viaje, Bushby empujó su carreta hacia el Ayuntamiento de Hull, donde fue recibido como un héroe antes de emprender el último tramo para reunirse con su madre. Allí, Bushby bromeó con la multitud, pidiendo disculpas por la espera y preguntando si ya todo había terminado. Afirmó que “se necesitó el mundo entero” para completar la travesía, destacando la amabilidad de incontables desconocidos y naciones que le permitieron culminar su objetivo.

Desafíos extremos en fronteras terrestres y acuáticas

Desafios extremos en fronteras terrestres y acuaticas
Karl Bushby regresa a casa tras 28 años: La odisea de 50 mil km a pie

Bushby enfrentó encarcelamientos y amenazas naturales, incluyendo osos polares, por cruces fronterizos irregulares y condiciones extremas.
En 2001, Bushby logró evadir la guerra en el peligroso Tapón del Darién, una inhóspita selva tropical y montañosa sin carreteras que separa América del Sur y Central. Posteriormente, fue encarcelado durante 18 días tras cruzar una zona fronteriza restringida en Panamá.

En 2006, tras ser rescatados en helicóptero durante su primer intento de cruzar el Estrecho de Bering de 90 kilómetros junto al aventurero estadounidense Dimitry Kieffer, ambos volvieron a intentarlo. Se enfrentaron a un oso polar, sobrevivieron a caídas al vacío en aguas heladas y estuvieron cerca de perder todos sus suministros cuando sus trineos se hundieron en el mar. Después de lograr la singular travesía, Bushby y Kieffer fueron encarcelados y se enfrentaron a la deportación por entrar ilegalmente en Rusia.

El recorrido a través de Rusia se extendió por casi 10 años, marcado por dificultades con el visado y un clima que solo permitía viajar unos pocos meses al año. Cuando Rusia le negó el visado en 2012, Bushby marchó en protesta desde Los Ángeles hasta la embajada rusa en Washington, D.C., una acción que finalmente le permitió obtener la documentación necesaria para continuar.

El reencuentro familiar marcado por décadas de ausencia

El aventurero Karl Bushby se reencontró con su padre, hermanos, hijo y nieta tras años de ausencia debido a su travesía global.
A lo largo de las décadas, Bushby se reunió varias veces con miembros de su familia que lo acompañaron en etapas de su viaje. El mes pasado, tras cruzar el Canal de la Mancha, su padre, Keith, y sus hermanos lo recibieron en la playa de Dover.

El aventurero se reencontró con Adam, su hijo de 36 años de un matrimonio anterior, a quien apenas había visto, y conoció por primera vez a su nieta de 12 años. Bushby no había visto a su madre, Angela, en una década, lo que preparó el escenario para un reencuentro emotivo en Hull, captado por una multitud de cámaras y un equipo de filmación de documentales. Bromeó con su madre, “Pórtate bien, mamá”, mientras la abrazaba y le acariciaba la espalda. En los últimos días de su viaje, Bushby expresó la ansiedad que sentía por el final de la travesía, por vivir en el sótano de su madre y por la incertidumbre sobre su futuro. Declaró a Associated Press que el final de la travesía se sentía “como cruzar el horizonte de sucesos y entrar en un agujero negro”, sin tener idea de lo que depararía su vida.

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