Durante años se ha mantenido la percepción de que los videojuegos son el origen de un  “mal demonizante” para la juventud de hoy, sobre todo cuando la adicción a los mismos  recientemente ha sido catalogada como una enfermedad mental.

A pesar de que muchas de estas atribuciones han sido desmentidas en las últimas décadas, no será hasta dentro de varios años que se conseguirá cambiar esta imagen.

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Así como sucedió con otros productos que se catalogaban como algo de simple ocio y contrariando totalmente las afirmaciones que antes se hacían y tomaban por ciertas —a pesar de no tener una base sólida—, los videojuegos ahora han tocado temas tan serios y sensibles como la salud mental; sumado a esto ha demostrado que tienen efectos positivos en las personas.

De esta forma, embarcándose quizá en un viaje personal, es necesario hablar sobre un tema que —tristemente— no posee la visibilidad que merece, y realmente puede ayudar a más de una persona.

El surgimiento de las visiones erradas

Los videojuegos han sido un blanco constante debido a la “facilidad” para culparlos por los males que pueden presentar los jóvenes.

Las acusaciones van desde que “les lava el cerebro” hasta que generan comportamiento asociales y antisociales por estar “pegados” a la pantalla, e inclusive, involucra temas como la religión y las “famosas posesiones” de los jugadores.

Es posible que más de una vez estas versiones llegasen a tus oídos, pero probablemente queda mucho más visible en una sección de Vandal, que recupera numerosos testimonios de jugadores sobre el tema y deja en evidencia las numerosas versiones de esta “maldad corruptora de mentes” que existe, que se “fundamenta” en estudios sesgados hechos hace décadas atrás e información que culpan a los videojuegos, creando alarma entre los jugadores.

No sería de extrañar que muchas personas hubieran saltado de sus asientos cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) “les dio la razón”, al incluir el gaming disorder como una enfermedad mental. La industria criticó esta postura y pidió nuevos estudios que fueran concluyentes y contradijeran los ya existentes.

Como cualquier cosa, todo en exceso es malo, tal como lo retoma la BBC en 2018: hay presuntas adicciones a la danza o al ejercicio y no se ha catalogado como una enfermedad. Lo que sucede en los videojuegos está más ligado a lo moral que a cualquier otra cosa.

Es así como la cruzada existente para despejar estas dudas parece no llegar a un fin, pero los videojuegos están demostrando ser una ayuda para tratar la salud mental de las personas.

La oportunidad de tocar nuevos temas

Los videojuegos, como pasatiempo, se han tomado como entretenimiento, sin embargo, con la evolución de la industria del videojuego, de la que varias generaciones han sido testigo, ahora este medio ha tomado una perspectiva totalmente distinta: ya no es que toquen temas simples y divertidos, sino que ahora abordan temas más serios como lo es la salud mental.

Sumado a esto, la industria actualmente se encuentra en un punto en que a pesar de la innegable presencia e influencia que tienen los títulos de grandes compañías, el aumento  considerable de empresas independientes y equipos de desarrolladores pequeños, estos últimos han dado la oportunidad de ser mucho más experimentales con sus historias; sus juegos han conseguido un impacto más grande al tratar temas con relación a la salud mental.

El análisis publicado por Lancet sobre las enfermedades mentales, nos sitúa frente a una posible ola que pueda abarcar a un sector amplio de la población, por lo que concientizar a las personas sobre lo importante y delicado que son estos temas resulta en extremo necesario; en los videojuegos, resulta sumamente beneficioso.

Numerosos estudios con grandes resultados

Numerosos estudios recientes han salido a la luz y se enfocan en cómo los videojuegos pueden apoyar a las personas que padecen alguna condición. Por ejemplo, uno de los primeros fue Sutton (1999) con su estudio sobre cómo cualquier tipo de actividad a manera de juego era el opuesto a la depresión.

Jane MacGonigal recalca para Slate, que debido a que se activan las mismas regiones del cerebro, el circuito de recompensa cerebral se relaciona con la motivación y el placer; y el hipocampo se relaciona con el aprendizaje y la memoria.

De cierta forma, podríamos decir que este documento es uno de los más importantes que daría pie que otros estudios con relación a la salud mental.

La Fundación Juegaterapia comprobó que jugar reduce en un 30 por ciento el dolor en el tratamiento de los niños con cáncer; o incluso el estudio de la Universidad de Cambrige que comprobó que las personas que jugaban videojuegos tenían un 24 por ciento menos de padecer depresión en comparación con quienes no los jugaban

Pese a que la universidad lo declara como algo no concluyente, los resultados reafirman los beneficios de los videojuegos.

También está el caso del Proyecto EVO, que buscaba crear un videojuego terapéutico para las personas con hiperactividad, depresión y ansiedad; logró que los grupos de estudio,  luego de tres meses, demostraran una mejoría considerable.

Los videojuegos y su ayuda a la salud mental
Proyect EVO es una propuesta que busca tratar directamente las enfermedades mentales (Cortesía: Vida Extra)

Los anteriores casos demuestran que con un uso responsable y consciente, los videojuegos tienen como resultado una mejora tanto en las habilidades psicomotrices como en la salud mental.

Historias que tienen mayor impacto

Los videojuegos, a pesar alguna la mala fama que les rodea, es innegable que poseen un impacto en una  persona mucho mayor que el cine o la música debido a su elemento de interactividad y narrativa, lo cual permite que el jugador pueda conectar de una manera más directa con el personaje y lo que se desea transmitir.

Es gracias a esto que historias que tratan la salud mental y consigan desarrollarse de una buena manera, dejan una gran impresión en una persona que, como mínimo, la hace reflexionar sobre ello.

Ejemplos de ello hay muchos: Celeste es un juego de plataformas que retrata la experiencia de Madeline, quien desea subir la montaña Celeste para demostrarse de lo que es capaz, sin embargo a lo largo de la historia es posible percatarse que el verdadero reto es el conflicto consigo misma: ansiedad, depresión, ataques de pánico; todo esto se refleja en su historia, que acompañado de su música y el diseño de niveles, logra ser una analogía de esta travesía y por lo que pasan las personas que padecen este tipo de enfermedades.

Los videojuegos y su ayuda a la salud mental
Celeste se ha convertido gracias a su forma de representar las enfermedades mentales (Cortesía: LjMiranda)

Hellblade, un título impresionantemente innovador, toca un tema tan complejo como la esquizofrenia. El nivel de investigación que realizó el equipo para poder realizar una narrativa que se asemejara a las experiencias de las personas quienes poseen esta enfermedad.

Los videojuegos y su ayuda a la salud mental
Personas que padecieron esquizofrenia ayudaron a conseguir una buena representación de esta en el juego (Cortesía: Todas Gamers)

Pero algo que resulta extremadamente curioso es que se han comenzado a desarrollar videojuegos específicamente para tratar estas enfermedades de salud mental. Juegos como SPARX, Sea Hero Quest o Deep VR presentan experiencias que han ayudado de manera terapéutica para tratar la depresión o detectar la demencia.

Night in the Woods, Life is Strange y una larga lista demuestra que estos temas en los videojuegos tienen una mayor presencia que nunca.

Una oportunidad para mejorar la salud mental

Al tomar en cuenta todo lo expuesto anteriormente es posible decir que la industria del videojuego, a pesar de ser el ojo de innumerables acusaciones durante años, ha seguido adelante y ha sabido evolucionar hasta llegar al nivel en el que está hoy.

Gracias a una gran cantidad de firmas es posible conocer que realmente tienen mayores beneficios de los que se creía en la salud mental.

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Con esto no deseo decir que los videojuegos son la solución a todos los problemas, pero que con un uso responsable y usándolos de herramientas a manera de terapia —preferiblemente bajo seguimiento médico— pueden apoyar aquellas personas que se sienten perdidas en una batalla contra sí mismas.

Que estas investigaciones se mantengan en pie para ayudar a implementar terapias puede ser de gran ayuda para seguir tratando estas enfermedades mentales.

Los videojuegos han salvado más vidas de las que somos conscientes. Siendo alguien que atraviesa por ello, solo queda decir que la salud mental es un tema serio, que no estás solo, que siempre habrá alguien dispuesto a ayudar, que se puede superar, pero sobre todo, que tiene un lugar en algo tan especial como los videojuegos.

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