El fallecimiento de Manuel Arjona a los 58 años en Viladecans, Barcelona, cierra un capítulo clave del pop español de los ochenta, donde su figura consolidó la identidad y el impacto sociocultural de la formación original de Locomía.
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El deceso inesperado del pilar de Locomía
Manuel Arjona fallece en Barcelona a los 58 años de edad
El deceso de Manuel Arjona se produjo este miércoles en su residencia de Viladecans sin que se conozcan todavía las causas de la muerte del artista catalán.
Fuentes cercanas al entorno del integrante histórico de Locomía confirmaron que el músico pasó la jornada dedicándose a la pintura antes de retirarse a descansar, momento en el que se produjo el fallecimiento. Esta pérdida se suma a las muertes prematuras de otros dos componentes de las distintas etapas del grupo, Santos Blanco y Frank Romero, quienes fallecieron en el verano de 2018 a los 46 años de edad con apenas un mes de diferencia. Ninguno de estos perfiles alcanzó la trascendencia histórica ni la permanencia institucional que Arjona mantuvo dentro de la marca musical.
Orígenes en Ibiza y la creación del fenómeno visual
La génesis de una de las agrupaciones más complejas del pop
La trayectoria de Locomía se estructuró sobre dinámicas complejas que abarcaron el éxito masivo, conflictos financieros, consumo de sustancias y disputas por el liderazgo de la marca.
El concepto inicial nació de la mano de Xavier Font, quien se trasladó a Ibiza en 1984 con el objetivo de establecer un núcleo estético disruptivo. Font, autodefinido como detector de talentos potenciales, articuló la base de la agrupación. En ese contexto se integró Manuel Arjona, joven procedente de una familia de convicciones conservadoras compuesta por diez hermanos. Para Arjona, la llegada a la isla supuso un espacio de liberación frente al entorno restrictivo de su localidad natal, permitiéndole manifestar su orientación sexual e identidad estética sin el juicio social de la época.
La alineación inicial y el empleo del millón de pesetas
El cuarteto primigenio quedó conformado bajo la dirección de Xavier Font, integrando a Gard Passchier, Luis Font y Manuel Arjona en una convivencia compartida en Ibiza.
El impacto visual del grupo captó la atención de la directiva de la discoteca Ku, establecimiento que contrató sus servicios por una retribución mensual de un millón de pesetas de la época, equivalente a 6.000 euros actuales sin ajustar inflación. El desempeño de la formación se basaba en la exhibición estética y el baile coreografiado sobre plataformas. Durante este periodo se desarrollaron los característicos abanicos de gran formato, un elemento inspirado en estructuras de menor tamaño observadas en locales de ocio de Sitges. Font confeccionó estos accesorios utilizando varillas de aeromodelismo y textiles domésticos para maximizar el dinamismo escénico.
Evolución musical y el impacto en la España de la Transición
El reflejo de la modernización social en el mercado musical
La propuesta estética e irreverente de Locomía coincidió temporalmente con los esfuerzos del primer gobierno socialista de Felipe González por proyectar una España moderna y democrática.
- Contexto político: La Transición y la consolidación democrática demandaban referentes de apertura cultural hacia el exterior.
- Movimiento cultural: La Movida operaba con fuerza en el territorio continental, encontrando en la escena hedonista de Ibiza su contraparte visual ideal.
- Hitos en directo: La presentación del grupo en la sala Joy Eslava de Madrid se constituyó como un punto de inflexión para la visibilidad y el esparcimiento de la comunidad homosexual del país.
La transición de animadores a estrellas internacionales del pop
La presión del entorno nocturno afectó la estabilidad del grupo, motivando la salida de Ibiza hacia la península para preservar la integridad de Manuel Arjona.
El productor y mánager José Luis Gil asumió la dirección del proyecto con el objetivo de transformar a un cuerpo de baile de discoteca en un producto discográfico de proyección masiva. Bajo la gestión de Gil, quien poseía experiencia previa con figuras como Miguel Bosé, Raffaella Carrà o Alaska, se publicaron éxitos internacionales que redefinieron el panorama musical de la época:
- Locomía: Sencillo insignia enfocado en los conceptos de moda, discoteca y la identidad ibicenca.
- Rumba Samba Mambo: Composición orientada a la pista de baile que consolidó su presencia en radiofórmulas.
- Gorvachov: Pieza de corte pop con referencias e influencias de la coyuntura geopolítica del momento.
Ruptura y el legado de 35 años de trayectoria
El declive financiero debido a disputas contractuales
El choque de intereses entre el criterio empresarial de José Luis Gil y el liderazgo de Xavier Font fragmentó la estabilidad de la agrupación en su momento de mayor éxito.
Font persuadió a los integrantes para disolver de forma unilateral los vínculos contractuales de representación y grabación con Gil. En declaraciones posteriores, Arjona catalogó dicha decisión como un error estratégico derivado de la inmadurez de los componentes, asumiendo que la ruptura legal detuvo el crecimiento del proyecto. A mediados de la década de los noventa, la marca Locomía sufrió un proceso de desgaste comercial acelerado por litigios judiciales cruzados entre sellos discográficos y agencias de representación.
La permanencia de Arjona y el destino de los fundadores
A pesar de las constantes modificaciones en la alineación del grupo, Manuel Arjona se mantuvo como el miembro con mayor continuidad, sumando 35 años de servicio activo.
La relación entre Arjona y Font experimentó tensiones vinculadas a la gestión de la marca como modelo de negocio frente al valor laboral y personal que representaba para el bailarín. Arjona abandonó definitivamente el proyecto para centrarse en la asistencia y cuidado de sus progenitores. Por su parte, Xavier Font afrontó complicaciones legales que derivaron en una condena judicial en 2012 a tres años de prisión por tráfico de sustancias estupefacientes, obteniendo la libertad definitiva en el año 2015.
El reciente relanzamiento de Locomía impulsado por la difusión de su producción documental en Movistar Plus no contó con la participación de Arjona, quien optó por mantener su retiro centrado en la pintura. En el ámbito de su despedida, José Luis Gil definió a Arjona como la representación de la elegancia coreográfica y el componente humano esencial que definió la identidad del grupo.

