“Dios no escoge a personas superespeciales para la iglesia, sino de buena voluntad”: padre David

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Padre David Martín: 20 años de vocación sacerdotal en Chetumal

CHETUMAL, QR.- No quería ser sacerdote, pero Dios tenía trazado su camino. Hoy, el Padre David Alberto Martín Leal es uno de los clérigos más queridos en Chetumal. Con 20 años de servicio ministerial, asegura que Dios no busca a personas superespeciales, sino de buena voluntad.

Originario de la capital del estado y con 55 años de edad, actualmente encabeza la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. En la comunidad se le reconoce como un presbítero accesible, amable, alegre y siempre dispuesto a brindar auxilio a quien lo necesite.

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Del rechazo inicial al llamado en la Catedral

Durante su infancia y adolescencia, el Padre David tenía claro qué dos carreras no deseaba ejercer: sacerdote y soldado. Su meta original era cursar la carrera de administración turística en Cancún, aunque también consideró opciones como la enfermería y la medicina.

Su primer contacto cercano con la Iglesia católica ocurrió a los 13 años, al iniciar el catecismo en la Catedral del Sagrado Corazón de Jesús. Tras hacer su primera comunión, el diácono Misael Dzul lo invitó a integrarse como monaguillo. En ese recinto conoció al obispo Jorge Bernal Vargas y al párroco Alfonso Valencia, a quienes acompañó en labores de misión y actividades pastorales.

Durante la preparatoria, observó cómo sus compañeros exploraban otras agrupaciones religiosas. Sin embargo, un hecho trascendental vivido por su amigo Pablo, quien sufrió una crisis nerviosa previa al embate del huracán Mitch, lo motivó a encauzar su vida definitivamente al servicio religioso.

Formación académica y ordenación ministerial

Su camino a la ordenación inició dentro de la congregación de los Legionarios de Cristo, con la que viajó a Salamanca, España, para realizar tres años de formación. Posteriormente residió dos años en Roma, Italia, para cursar la licenciatura en Filosofía, seguidos de tres años de labor apostólica en diversos estados del país.

Tiempo después, se integró al clero diocesano y concluyó los estudios de Teología en Mérida, Yucatán. Con ese trayecto académico y espiritual culminó su preparación para ordenarse sacerdote.

En sus dos décadas de ministerio, el presbítero señala que una de sus mayores satisfacciones es brindar apoyo espiritual y orientación a jóvenes e individuos en situación de vulnerabilidad. Asimismo, dentro de su recorrido histórico, le correspondió llevar catequesis a la cárcel de Playa del Carmen y atender pastoralmente a Gumaro de Dios, conocido mediáticamente como “el caníbal”, antes de que este fuera trasladado a un penal federal.

Padre David Martín: 20 años de vocación en Chetumal
El Padre David Alberto Martín Leal, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en Chetumal, cumple 20 años de servicio ministerial. Foto: David Acosta.

Renuncias, mitos y la vida cotidiana del clérigo

El servicio sacerdotal implica diversos sacrificios de carácter personal. Entre ellos destaca la separación de la familia de origen, la renuncia a la paternidad y a la adquisición de una propiedad residencial fija, debido a los constantes cambios de adscripción eclesial.

Respecto a la percepción pública del ministerio, el párroco descarta diversos tabús y aclara que los sacerdotes mantienen una vida ciudadana ordinaria debajo de la sotana.

“Debajo de una sotana hay una persona humana. No somos extraterrestres; los padres también tenemos derecho a convivir, hacer deporte, tener vacaciones y reunirnos sanamente sin caer en excesos”.

Padre David Alberto Martín Leal.

Padre David Martín: 20 años de vocación en Chetumal
“Debajo de la sotana hay un ser humano”: el presbítero David Martín comparte los retos, sacrificios y mitos tras dos décadas de sacerdocio en Chetumal. Foto: David Acosta.

Respecto a la manutención económica, el sacerdote explica la diferencia entre órdenes religiosas y clero diocesano. Como diocesano, sus ingresos provienen de un sueldo cercano al salario mínimo vigente financiado por las limosnas parroquiales, lo que le permite poseer pertenencias personales básicas y vehículo propio para el desempeño de su trabajo pastoral.


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"Dios no escoge a personas superespeciales para la iglesia, sino de buena voluntad": padre David

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David Acosta
Lic. en Derecho Burocrático y periodista. Fue columnista y coordinador de Novedades Chetumal, también corresponsal del periódico La Verdad y Quintana Roo Hoy. Cuenta con experiencia en radio y periodismo digital.

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