Don Eduardo vende palanquetas en Chetumal para mantener a su madre enferma
CHETUMAL, QR.- Cansado, pero sin perder el ánimo, don Eduardo Flores se dedica por completo a la venta de palanquetas para sobrevivir y mantener a su madre. Su pequeño negocio está instalado provisionalmente en un camellón urbano y consta únicamente de cuatro sillas.
Para protegerse de las inclemencias del tiempo, cuenta con dos horarios fijos de trabajo: de las 09:00 a las 12:00 horas y de las 14:30 a las 16:30 horas. Los intensos rayos del sol del estado no le permiten permanecer más tiempo a la intemperie sin protección, contando únicamente con su camisa de manga larga.
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Años de esfuerzo en el camellón de Chetumal
Desde hace varios años, se le puede ver en el cruzamiento de las avenidas Insurgentes con 4 de Marzo. Generalmente viste short y sandalias mientras ofrece palanquetas, un dulce tradicional mexicano elaborado a base de cacahuate pelado y jarabe de piloncillo de textura crujiente, cuyo nombre deriva de la voz náhuatl ‘papaquili’, que significa feliz o alegre.
Sus barbas y cabello cano reflejan la gran experiencia de vida acumulada a sus 69 años, estando a punto de cumplir las siete décadas el próximo mes de septiembre.
El reto de conseguir los medicamentos
Su núcleo familiar está integrado únicamente por él y su madre, a quien cuida con esmero debido a que, además de ser una persona de avanzada edad, padece de diabetes. Don Eduardo relató que, debido a su situación económica actual, tiene que conseguir la insulina en una farmacia exclusivamente los lunes de oferta.
El medicamento en su precio normal alcanza los mil 800 pesos, pero gracias a los descuentos de ese día específico, el costo total disminuye significativamente a los 700 pesos. Por esta razón, don Eduardo trabaja arduamente todos los días, de lunes a domingo. Para él las jornadas de descanso no existen, ya que debe obtener de forma continua los recursos necesarios para solventar las necesidades del día a día, principalmente la alimentación.
la solidaridad de los automovilistas
Asegura que por los años trabajados en esa esquina mucha gente de la localidad ya lo conoce y le brinda su apoyo cada vez que tiene oportunidad. Asimismo, recibe de manera constante ayuda de personas de buena voluntad cuyo trayecto diario coincide con su zona de venta.
Arriba del camellón, sentado por breves ratos, mide con precisión los tiempos del cambio de semáforo para ofrecer sus productos en la fila de autos en rojo. En su punto de venta tiene cuatro sillas de plástico blancas y rojas, encimadas en pares; una de ellas se encuentra rota, pero le son funcionales para él y su producto.

Los números de la subsistencia
Don Eduardo ha encontrado firmemente en las palanquetas una alternativa real de subsistencia. Ofrece a 10 pesos la unidad y al día logra reunir hasta 150 pesos por ventas directas, y en ocasiones una cantidad similar que proviene de la ayuda desinteresada de la gente. Es decir, en un buen día alcanza los 300 pesos.
Con ese recurso limitado tiene que ingeniárselas también para pagar la renta mensual de su vivienda, la cual asciende a mil 800 pesos, además de cubrir los recibos de los servicios básicos de agua y de energía eléctrica.
Un ejemplo de resiliencia y dignidad
Mencionó que hasta que su propio cuerpo se lo permitió laboró formalmente como guardia de seguridad, y posteriormente haciendo cualquier tipo de trabajo para solventar sus gastos. Desafortunadamente ya no lo emplean por sus condiciones físicas, pues una lesión crónica en su rodilla no le permite desplazarse con facilidad y le obliga a usar un bastón de apoyo.
Sin embargo, aunque se le nota visiblemente cansado, no decae en el ánimo para salir adelante de forma digna. Resaltó conmovido que “la gente no me deja morir solo, me hablan o me buscan y me dan una ayuda que me sirve para completar mis gastos”. Finalmente, agradeció profundamente el apoyo brindado por todas las personas, sobre todo a quienes sin conocerlo le han tendido la mano.
Un dulce con alto valor nutricional
Según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), las palanquetas son excelentes botanas nutritivas y emblemáticas de la cultura mexicana. Al ser un alimento sumamente alto en proteínas, fibra y grasa vegetal, favorecen la disminución del colesterol malo. Asimismo, contienen vitamina E y minerales esenciales como hierro y cobre que ayudan a oxigenar la sangre de manera natural.
La lucha diaria por la canasta básica
“No es mucho, pero con la bendición de Dios y de la gente me alcanza para comprar frijol, un kilito de arroz, un kilito de tortilla, huevito, pero para carne ya no alcanza”. > — Don Eduardo Flores, 69 años.

