Claves de la noticia:
- Vínculo sagrado: El canto del xk’ook’ (ruiseñor) marca el inicio de la preparación de la tierra y la siembra del maíz en las comunidades de la Península de Yucatán.
- Transmisión oral: Esta enseñanza ancestral se ha preservado de generación en generación a través de las familias mayas para mantener viva su identidad cultural.
- Ciclo agrícola: La melodía del ave acompaña todo el proceso de la milpa, desde los meses de abril y mayo hasta la cosecha en septiembre.
KANTUNILKÍN, QR.– Las antiguas enseñanzas y tradiciones mayas siguen latiendo con fuerza en el corazón de la Península de Yucatán. Miguel Poot Kinil, encargado de Asuntos Indígenas, compartió una de las herencias orales más bellas de la región: la relación sagrada entre el canto del xk’ook’, conocido popularmente como ruiseñor, y el ciclo agrícola de las comunidades. Este pequeño plumífero es considerado un símbolo místico de la siembra y el crecimiento del maíz.
Entre finales de abril e inicios de mayo, los montes comienzan a llenarse con la melodía de esta ave, coincidiendo exactamente con la temporada en que los campesinos preparan la tierra. Poot Kinil recordó con precisión la frase en lengua maya que engloba este fenómeno: “Ú k’aay juntúul chan xk’ook’ ku chiisik le naloo’”, que se traduce como: “El canto del pequeño xk’ook’ hace crecer el maíz”.
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Una tradición oral que une a las familias de la Península de Yucatán
Estas narraciones forman parte de la memoria colectiva y han sobrevivido al paso del tiempo gracias a la calidez de los hogares indígenas. El funcionario recordó con nostalgia cómo su madre le heredó este conocimiento durante su infancia, mientras ella preparaba tortillas tostadas con manteca y sal en el k’ooben (cocina tradicional), acompañadas de café artesanal molido en casa.

“Mi mamá me decía que escuchara el canto del xk’ook’. Ella me contó que su mamá, mi abuela, también le había enseñado esta historia y que no debía perderse para que nosotros también la contemos a nuestros hijos”, expresó Poot Kinil, enfatizando el valor de las leyendas mayas en el tejido social actual.
El misterio detrás del canto del xk’ook’ y la milpa
De acuerdo con la cosmovisión y el conocimiento ancestral, el ruiseñor canta alegremente porque sabe que su música de alguna manera estimula el desarrollo de la planta milpera. Sus notas vibrantes se escuchan con fuerza por las mañanas y las tardes, e incluso en días nublados, periodo en el que las aves aprovechan para construir sus nidos y cuidan de sus crías.

La presencia de este estímulo sonoro no es fugaz; el canto del xk’ook’ se mantiene constante durante los meses de junio, julio y agosto, extendiéndose hasta principios de septiembre. Es justamente en este lapso cuando la milpa alcanza su etapa de maduración y cosecha. Posteriormente, las mazorcas son recolectadas y resguardadas en los trojes para conservar la semilla que dará vida al siguiente ciclo agrícola.
Preservar la identidad cultural y el respeto a la naturaleza
Una vez que la cosecha concluye, el ave reduce la intensidad de su música, aunque permanece oculta entre los montes y las comunidades. Para ese momento, sus polluelos ya han crecido y están listos para replicar el ciclo, preparándose para acompañar con sus propios trinos las futuras temporadas de siembra.
Poot Kinil concluyó señalando la urgencia de rescatar y difundir estos relatos milenarios. Preservar el misticismo del canto del xk’ook’ y el saber de los abuelos no solo protege la identidad cultural del pueblo maya, sino que refuerza un vínculo vital y de profundo respeto entre las nuevas generaciones, la naturaleza y el campo.

