El municipio de Benito Juárez activa el centro de rehabilitación “Amor al Adicto Difícil y Reincidente AC”, un espacio gratuito operado por el Instituto Municipal Contra las Adicciones (IMCA) que ofrece atención médica, psicológica y capacitación laboral para reintegrar a personas en situación de calle con problemas de dependencia.
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Estrategia de reinserción y fortalecimiento del tejido social en Quintana Roo
La apertura de este recinto en la supermanzana 228 representa un eje fundamental en la política de bienestar social de la entidad. Bajo la gestión de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, el proyecto se consolida como el primer refugio de su tipo en el municipio, diseñado específicamente para abordar las causas de la marginación y la crisis de salud pública derivada del consumo de sustancias. La operación, centralizada a través del IMCA y en colaboración con el Consejo Estatal de Población, prioriza la reconstrucción de la dignidad humana mediante un modelo de atención integral que pone al ciudadano en el centro de las decisiones gubernamentales.
Infraestructura y servicios de alta densidad para la recuperación

El centro cuenta con una capacidad instalada para albergar a 50 varones en situación de calle, garantizando condiciones de vida dignas y seguras durante su proceso terapéutico. La arquitectura del espacio ha sido optimizada para la eficiencia operativa mediante las siguientes áreas:
- Atención Clínica: Consultorio médico especializado para la desintoxicación y seguimiento de salud física.
- Soporte Psicosocial: Módulos de atención psicológica individual y grupal para tratar la codependencia.
- Servicios Básicos: Cocina industrial, comedor comunitario, dormitorios equipados con literas y núcleos de baños.
- Desarrollo de Competencias: Áreas de usos múltiples destinadas a la capacitación laboral y asistencia social.
Este esquema asegura que los usuarios no solo reciban refugio temporal, sino las herramientas técnicas necesarias para una reintegración económica y social efectiva.
Compromiso institucional con la vida sana y la justicia social
La administración municipal, encabezada por Ana Paty Peralta, subraya que este albergue funciona como un catalizador para la transformación de vidas, permitiendo que personas que anteriormente carecían de apoyo encuentren un camino sólido para abandonar conductas autodestructivas. El enfoque se alinea con una visión humanista que busca erradicar el estigma de la adicción, proporcionando una “segunda oportunidad” sin costo alguno para el beneficiario.
Durante la ceremonia de apertura, se enfatizó que la inversión municipal en estas instalaciones es una respuesta directa a la necesidad de intervenir en entornos donde impera el consumo de alcohol y drogas. El objetivo es prevenir decesos en la vía pública y ofrecer alternativas reales de vida antes de que las situaciones de vulnerabilidad se vuelvan irreversibles.
Participación ciudadana y supervisión gubernamental
El éxito de la operación del centro involucra una red de vigilancia y apoyo compuesta por figuras clave del sector público y comités vecinales. En el protocolo de inauguración participaron representantes legislativos y de seguridad, incluyendo al diputado Jorge Sanén Cervantes y a coordinadores de la estrategia para la construcción de la paz. Esta estructura colegiada garantiza que el centro opere bajo los más altos estándares de transparencia y efectividad comunitaria, especialmente en zonas de alta densidad poblacional como la Región 228, donde la participación de los Comités de Paz es vital para la detección y canalización de personas necesitadas.

