Policía Quintana Roo
Muy pocos quieren ser policías en Quintana Roo. Foto: Archivo

¿Dejarías que tu hijo sea policía?: inmediatamente contestamos que no.

¿Qué nos pasa como sociedad?

Si bien es cierto que el gobierno en sus tres órdenes está obligado a garantizar la seguridad y no lo está haciendo, también es cierto que hay un déficit en la demanda para incorporar voluntarios a las fuerzas de seguridad.

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Mal pagados, nula capacitación, armamento obsoleto y escaso, bajos planes de motivación como seguridad social, seguros de vida, plan de vivienda, becas para sus hijos y una lista sinfín que garantice y motive a ingresar como policía en las instituciones de seguridad.

Pero el tema no sólo es ese. Se ha jugado y lucrado con el tema de seguridad, es decir se ha hecho un negocio redondo mediante el cual se arrendan a precios estratosféricos las patrullas, uniformes de mediana calidad a precios de primer nivel, etc. etc.

Y para sorpresa siempre un familiar amigo o compadre por “casualidades de la vida” es el proveedor o peor aún, el que ofrezca el mayor porcentaje de moches.

Pero ni corrigiendo esto se acabaría la corrupción en el tema de seguridad, o bien se lograría la reducción de los índices delictivos.

El motivo es simple, no sólo radica en el tema en la seguridad sino en la impartición de justicia, un tema que atañe a las Fiscalías estatal y federal y al sistema de administración de justicia.

Jueces y la policía

Es de todos sabido el nivel de corrupción de los jueces que cuando las fuerzas municipales de la policía detienen y presentan a los delincuentes, éstos tardan más en el trámite del encierro que en lograr de manera inmediata su libertad y en este círculo vicioso muchos policías han muerto por venganza o represalias de estos grupos delictivos.

policía
¿Quién quiere que su hijo sea policía?

Hoy necesitamos de todas las barras de abogados para que asesoren a nuestros diputados que muchas veces no tienen la más mínima idea del quehacer legislativo, para que se modifiquen las leyes, se castigue con más severidad a los delincuentes y se sancione también a los jueces que brindan impunidad.

Se necesita del valor de los medios de comunicación de señalar las pifias de los gobernantes en turno y que no sólo los convenios de publicidad con los gobiernos sean para adular al mandatario que les paga con dinero público.

Necesitamos de una sociedad crítica que señale con fuerza y exija la tan anhelada seguridad.

Necesitamos de políticos de buena voluntad, preparados; que sea la administración pública un ejercicio de vocación y no de interés.

Necesitamos que las familias no solapen a los delincuentes, ellas saben en los pasos que andan sus hijos y desafortunadamente cada día son más jóvenes.

Necesitamos de todos y jalar por un mismo objetivo.

Se está desangrado el paraíso y solo estamos siendo cobardemente observadores.

Recuerden las estrofas de nuestro Himno Nacional: “Piensa ¡oh patria, querida! que el cielo, un soldado en cada hijo te dio”.

No dejemos solos a un puñado de valientes activistas que luego son encarcelados por alzar la voz.

Los mexicanos nos caracterizamos por esa solidaridad que casi ningún país tiene.

Lo anterior es una opinión de impotencia, porque si no reaccionamos nuestro paraíso se volverá un desierto o peor aún, un infierno.

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