Hace unos días falleció don José Efrén Villegas Rivera, más conocido en el
mundo del fútbol y la chulería como el Jamaicón Villegas, un pilar indiscutible de las Chivas entre los años 60 y del cual se contaron gratas historias entre todos los chivahermanos.

El Jamaicon fue defensa y su aguerrida capacidad lo llevó a ser parte de la selección mexicana participando en la parcela izquierda del cuadro nacional en los mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962.

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Cuenta la leyenda que dicho sobrenombre se debe a que, de pequeño, lloraba mucho cuando sus padres los dejaban en casa y sus amigos comenzaron a apodarle de esa manera. Sin embargo, el apodo se convirtió en un “síndrome” cuando trascendió entre comentaristas del fútbol que en sus participaciones fuera de México, se deprimía por no contar con la comida tapatía que le hacía su madre. Le daba pues la “extrañación”.

De allí que dicho “síndrome” fuera adjudicado en tono de burla a todo aquel que al salir de su país o de su terruño por cualquier proyecto ya sea deportivo, académico, laboral y hasta político, volviese antes de culminarlo bajo cualquier pretexto, pero principalmente por la “extrañación”.

Del Jamaicón Villegas al Caribeño

El Caribe mexicano no está exento del síndrome del Jamaicon Villegas en la política y es que es al menos en dos ocasiones durante el presente año, diversos legisladores federales han buscado abandonar sus cargos en la gran Tenochtitlán para volver al Mayab, a espacios locales.

Sin duda, el síndrome del Jamaicon Caribeño, para no aludir a nadie, no es nuevo, ya que si hacemos memoria, en alguna ocasión, Quintana Roo se quedó sin una representación en San Lázaro por este terrible mal.

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