La gente de arriba te detesta
Hay más gente que quiere que caigan sus cabezas
Si le das más poder al poder más duro te van a venir a coger

(Molotov, Gimmie Tha Power, 1997)

Han pasado 14 años desde que a Freida Marybel Canché Villegas se le ocurrió que quería ser Presidente Municipal de Benito Juárez (Cancún) e incluso hoy como senadora, un cargo de elección popular de más trascendencia que una alcaldía, acaricia el puesto. El poder es una enfermedad incurable.

En el año 2007 fue derrotada en las internas de su entonces partido, el de la Revolución Democrática, por un empresario que tuvo más empeño (y dinero) por la silla: Gregorio Sánchez Martínez. Desde ese año, su destino como precandidata perdedora la acompañaría para siempre.

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En la política, la guerra no es un arte, y los adversarios son enemigos para toda la vida siempre que el interés económico no esté de por medio.

Lo que selló la derrota de la entonces perredista Marybel ante Greg fue un expediente que el propio empresario entregó a un periodista sudamericano que trabajaba para un periódico pequeño en Cancún. Niurka hizo la llamada desde el cuartel general instalado en ese tiempo en el predio del salón Ashanti.

Dos años después de aquella derrota, autoinflingida por adelantarse siempre a los tiempos políticos, Marybel se pasaba al PAN, un instituto político contradictorio con la ideología de izquierda que tanto movió a la joven política quintanarroense,

En 2009, su “lealtad” al blanquiazul (o su estructura armada con el tiempo) le dieron la candidatura para el Distrito 3 a la diputación federal, pero, como parte de su personalidad política, se adelantó a los tiempos y le anularon la candidatura. Como premio de consolación le dieron la delegación de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

Como todo político, Marybel coqueteó con los medios de información. Las pasarelas por las redacciones de periódicos y medios electrónicos fueron nota de páginas interiores, o noticias secundarias en radio y televisión… hasta que abrió la chequera.

En 2013, nuevamente intentó postularse para la presidencia municipal de Benito Juárez, abanderada por el PAN, pero la perdió en las internas, y se afilió al PRI, para contender por la misma posición… volvió a perder.

Del PRI se pasó a Morena, en cuyo partido, por el efecto obradorista, logró la senaduría; ocho años después de su cuarto intento por hacerse de la Presidencia Municipal de Benito Juárez, vuelve a perder, ante Mara Lezama.

La Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con sede en Xalapa, Veracruz, declaró improcedente el juicio que la senadora entabló contra Mara Lezama, actual alcaldesa de Benito Juárez, para impugnar su registro, alegando que no se le mostró la encuesta del 7 de marzo que le dio e triunfo a su adversaria, y porque no se cumplió con la convocatoria del 30 de enero.

Era previsible su derrota. Una “política” que desconoció un acuerdo que incluso presumió en fotografía con Mara Lezama: respetar los resultados de la encuesta fuera cuales fueran los resultados.

Los morenos fundadores rechazan a Marybel por su falta de compromiso político y por sus constantes saltos de partido en partido, que le han ganado la fama como una política “chapulín”.

A los morenos no les gusta su carácter autoritario, impositivo, propio de las personas que han perdido el piso, que imponen su voluntad como ejercicio de poder.

La senadora creyó que le alcanzaría con llevar a consulta a la empresa Aguakan, sobre todo que ésta fuera aprobada por el Instituto Electoral de Quintana Roo, aunque con un precio muy alto para Quintana Roo: $21 millones, que fueron aprobados por el Instituto Electoral de Quintana Roo.

Marybel en verdad creyó que convencería al electorado de Benito Juárez, municipio que ha sido víctima de los constantes abusos de la concesionaria de agua potable, con el argumento de que ella reconocía que como diputada de la XIV Legislatura aprobó la extensión de la concesión de Aguakan en Cancún e Isla Mujeres y de paso, en Playa del Carmen y Puerto Morelos, pero que lo hizo antes de que la concesionaria cambiara las reglas (¿con un contrato firmado?). El pueblo tiene memoria.

En el centro de su ambición por la Presidencia Municipal, no está el interés de la gente; está su propio interés. Ve esa posición como un trampolín para su aspiración a la gubernatura, pero su destino está sellado: sin apoyos en la dirigencia nacional de Morena, y sin el respaldo presidencial, se abre la puerta a otro de sus saltos hacia un partido más.

El poder es una enfermedad en los políticos. Pero ese poder no es ilimitado, y lo saben bien en cada proceso electoral. Marybel lo sabe también. Los tiempos han cambiado, y ya no solo ganan posiciones con su capital político y su estructura. Y estas próximas elecciones, el “pueblo sabio” lo volverá a demostrar.

Todos juntos como hermanos, porque somos más
Jalamos más parejo, ¿por qué están siguiendo a una bola de pendejos?
Que los llevan por donde les conviene
Y es nuestro sudor lo que los mantiene
Los mantiene comiendo pan caliente
Ese pan, es el pan de nuestra gente

(Molotov, Gimmie Tha Power, 1997)

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