Claves de la noticia:
- Inseguridad en Lázaro Cárdenas: Pese a patrullajes de fuerzas castrenses, delincuentes usan “detonaciones distractoras” para burlar a la autoridad.
- Autogestión de seguridad: Pobladores de San Francisco mantienen filtros civiles ante una percepción de inseguridad nunca antes vista.
- Extorsión imparable: El delito de extorsión telefónica se dispara en las comunidades, sembrando el pánico entre las familias.
KANTUNILKÍN, QR.- El municipio de Lázaro Cárdenas vive una crisis de seguridad que ha rebasado la presencia institucional. Mientras el Ejército y la Policía de Investigación refuerzan patrullajes, en la comunidad de San Francisco, los habitantes mantienen los retenes ciudadanos para blindarse ante una criminalidad que califican de “inédita”.
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A pesar de los operativos en Kantunilkín y zonas aledañas, los delincuentes parecen llevar la delantera. Los pobladores denuncian una táctica de “detonaciones de distracción”: disparos frecuentes en las inmediaciones que movilizan a las patrullas hacia un punto, mientras los sospechosos desaparecen sin dejar rastro, permitiendo que otros delitos ocurran en zonas desprotegidas.
Extorsión
El hartazgo social nace de una realidad asfixiante. Bajo el anonimato por temor a represalias, vecinos confirmaron que la extorsión telefónica se ha vuelto una constante en la región. El clima de paz que caracterizaba a estas comunidades rurales se ha roto, obligando a los padres de familia a montar guardia en las entradas de sus poblados.

Casetas de vigilancia: La exigencia
Los retenes civiles no se levantarán pronto. La comunidad ha sido clara: la vigilancia ciudadana se mantendrá de forma permanente hasta que el Gobierno cumpla con la construcción de una caseta de vigilancia oficial. Los habitantes exigen que la presencia de las autoridades deje de ser transitoria (en patrullajes) y se convierta en una protección establecida para frenar el asedio criminal.

