Claves de la noticia:
- Vicente Guerrero, sin seguridad: La negativa del Ayuntamiento para instalar luz y agua en la caseta impide la presencia de policías, dejando a la población desprotegida.
- Ataque sangriento: La falta de vigilancia permitió que sujetos intoxicados golpearan brutalmente a un habitante en el centro de la comunidad.
- Responsable con nombre y apellido: El subdelegado señala directamente a la Oficial Mayor por ignorar oficios entregados desde hace semanas.
VICENTE GUERRERO, QR.- Lo que comenzó como una deficiencia administrativa se ha transformado en un peligro real para la vida de los ciudadanos de Vicente Guerrero debido a la negligencia de la Oficialía Mayor del Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas, encabezada por Marisa del Carmen Cauich Rodríguez, quien ha ignorado las alertas sobre el colapso de la seguridad en la zona.
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Bajo el pretexto de “falta de servicios básicos”, el gobierno municipal ha mantenido la caseta policiaca de la comunidad en el abandono total. Esta omisión administrativa ha sido la puerta de entrada para grupos delictivos y personas bajo el influjo de sustancias tóxicas, quienes han aprovechado la ausencia de uniformados para imponer su ley en las calles.
La inacción que sangra a la comunidad
El costo de la indiferencia institucional cobró una víctima el pasado fin de semana. En un hecho que ha indignado a la población, un ciudadano fue salvajemente agredido en el corazón de la localidad. Los responsables, presuntamente intoxicados, operaron con total impunidad ante la mirada impotente de los vecinos, quienes saben que llamar a la policía es inútil: no hay elementos asignados a la zona.
José David Cupul Puc, subdelegado de Vicente Guerrero, ha sido tajante: la sangre derramada tiene un origen burocrático. “El argumento de las autoridades es que no pueden enviar personal porque la caseta no tiene luz ni agua. Pero esa carencia es responsabilidad directa de ellos”, denunció el representante comunitario.
Un oficio que “duerme” en el escritorio de la Oficial Mayor
La tragedia pudo haberse evitado. Cupul Puc reveló que desde el mes de abril se hizo entrega de un oficio formal a la oficina de Marisa del Carmen Cauich Rodríguez, solicitando con urgencia la habilitación de los servicios básicos en el inmueble de seguridad.
A pesar de que el documento advertía sobre los riesgos de dejar a la comunidad sin vigilancia, la funcionaria ha optado por el silencio administrativo. Esta falta de respuesta no solo evidencia una desconexión con las necesidades rurales, sino que, a decir de los habitantes, constituye una omisión de funciones que pone en riesgo la paz social del municipio.

Vicente Guerrero: Zona de nadie
La ausencia de una patrulla o un elemento fijo ha convertido a Vicente Guerrero en un punto vulnerable dentro de la geografía de Lázaro Cárdenas. El clima de inseguridad no es un hecho aislado, sino una tendencia creciente que las autoridades municipales se niegan a reconocer o combatir con recursos tangibles.
Para las familias de la zona, la caseta policiaca es hoy un símbolo del abandono. “No pedimos lujos, pedimos que conecten la luz y el agua para que los policías tengan un lugar digno donde estar y nos cuiden”, señalan vecinos bajo el anonimato por temor a represalias de los grupos que hoy controlan las esquinas.
La exigencia es inmediata: la habilitación de la caseta no puede esperar a otro ejercicio fiscal ni a otra campaña política. El subdelegado insistió en que la paz de Vicente Guerrero depende de un trámite que el Ayuntamiento ha decidido congelar, mientras la violencia sigue ganando terreno.

