Claves de la noticia:
- El Tintal, en precariedad: Elementos de seguridad en El Tintal utilizan aceite quemado para que la patrulla local no deje de funcionar ante la negativa de mantenimiento municipal.
- Falta de transparencia: La subdelegación cuestiona el destino de un presupuesto aprobado de más de 400 millones de pesos que no se refleja en servicios básicos.
- Exigencia de autonomía: Autoridades comunitarias proponen que los recursos del FAISMUN se entreguen directamente a los delegados para garantizar su aplicación real.
EL TINTAL, QR.- La administración municipal de Lázaro Cárdenas se encuentra bajo fuego cruzado tras las recientes declaraciones del subdelegado de la comunidad de El Tintal, Josué Nehemías May Cauich. El representante comunitario lanzó una dura denuncia pública señalando que la “asfixia financiera” que alega el ayuntamiento ha escalado a niveles de negligencia que ponen en riesgo la seguridad de cientos de familias.
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De acuerdo con el subdelegado, la respuesta sistemática de las autoridades centrales ante cualquier solicitud de gestión ha sido el estribillo de “no hay dinero”. No obstante, esta carencia de recursos ha llegado a un punto crítico en el área de seguridad pública, donde la operatividad de las fuerzas del orden depende actualmente de soluciones improvisadas y riesgosas para el equipo motorizado.
Patrullas en agonía: El uso de “aceite quemado”
El testimonio más crudo de esta crisis es el estado de la unidad de vigilancia asignada a El Tintal. May Cauich reveló que el ayuntamiento ha negado sistemáticamente el presupuesto para los servicios de mantenimiento preventivo más básicos. Ante la urgencia de no dejar a la comunidad sin recorridos de vigilancia, los propios elementos de seguridad han tenido que recurrir a medidas desesperadas.
“Ni para el cambio de aceite hay. Ante esta situación, los propios elementos de seguridad han optado por utilizar aceite quemado para mantener en funcionamiento la unidad y poder continuar con los recorridos de vigilancia”, lamentó el subdelegado.
Esta práctica, si bien permite que el motor arranque en el corto plazo, acelera el desgaste interno del vehículo, lo que eventualmente derivará en la pérdida total de la unidad, dejando a la comunidad en un estado de vulnerabilidad absoluta frente a la delincuencia.

¿Dónde están los 400 millones de pesos?
La indignación de la autoridad comunal no solo radica en la falta de mantenimiento, sino en la aparente contradicción entre la precariedad de las calles y el presupuesto aprobado por el cuerpo de regidores. May Cauich cuestionó abiertamente el destino de una cifra superior a los 400 millones de pesos que, según afirmó, están etiquetados para el ejercicio fiscal del municipio.
“En los hechos no se refleja nada en las situaciones prioritarias que afectan a las comunidades”, expresó con frustración. Para el subdelegado, existe una desconexión total entre el discurso oficial de bienestar y la realidad que viven las comunidades rurales, donde los servicios públicos brillan por su ausencia.
Propuesta de autonomía financiera: El FAISMUN
Ante lo que consideran una gestión ineficiente de los recursos desde la cabecera municipal, las autoridades de El Tintal han puesto sobre la mesa una propuesta radical: la descentralización del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISMUN).
El representante comunitario pidió formalmente que estos recursos sean asignados y administrados directamente por los delegados y subdelegados. El argumento es simple: quienes habitan la zona son los únicos que conocen de primera mano las necesidades urgentes y las carencias que no pueden esperar a que la burocracia del Palacio Municipal decida actuar.
El costo humano de la gestión
Además de la crisis institucional, May Cauich destacó el impacto personal que esta situación genera en los representantes locales. Las constantes vueltas al Palacio Municipal no solo resultan en negativas, sino que implican gastos personales en transporte y alimentación que no son reembolsados.
“Es frustrante realizar gestiones que implican gastos propios para que al final no haya resultados concretos”, señaló. Esta situación ha generado un clima de descontento no solo en las autoridades comunitarias, sino entre los habitantes de El Tintal, quienes ven cómo el presupuesto público se diluye sin que llegue a mejorar su calidad de vida o su seguridad.
Hasta el momento, el Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas no ha emitido un comunicado oficial respecto a las declaraciones del subdelegado ni ha aclarado la situación del mantenimiento de las unidades de seguridad en las zonas rurales.

