Claves de la noticia:
- Palqueros de Kantunilkín: Adrián Canul Uicab entregó la responsabilidad de la organización a Jimmy Sosa Moo para el periodo que inicia en 2027.
- Identidad cultural: La ceremonia incluyó ritos tradicionales dirigidos por un sacerdote maya, destacando la importancia del árbol sagrado del ceibo.
- Compromiso comunitario: El nuevo dirigente anunció actividades gastronómicas tradicionales en la colonia Unidad Deportiva para fortalecer la fe y la unión.
KANTUNILKÍN, QR.- La comunidad de la colonia Miguel Borge Martín reafirmó una vez más su compromiso con la identidad y el fervor religioso que la caracteriza. En un ambiente donde prevaleció la fraternidad, se llevó a cabo el protocolo de cambio de responsabilidad de los palqueros de las festividades en honor a San Isidro Labrador, patrono de los agricultores. Este acto marca el inicio de una nueva etapa organizativa que culminará con las celebraciones del año 2027 bajo una nueva dirección.
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El evento tuvo lugar en el domicilio de Adrián Canul Uicab, actual presidente de los palqueros, quien de manera formal entregó la estafeta a Jimmy Sosa Moo. Este relevo no es un simple trámite administrativo; representa la continuidad de una de las herencias culturales más profundas de la zona norte del estado, donde la fe católica se entrelaza de forma indivisible con las raíces ancestrales de la cultura maya.
Un legado de devoción y esfuerzo comunitario
Durante su intervención, Adrián Canul Uicab expresó su gratitud hacia el gremio de palqueros y la comunidad en general. Con notable emoción, destacó que su gestión se centró en mantener la calidad y el espíritu de las festividades, asegurando que cada actividad fue realizada con “mucha fe y devoción”.
“El objetivo siempre fue que las festividades concluyeran de manera satisfactoria, pero sobre todo, que mantuviéramos viva la llama de nuestra tradición en la colonia Miguel Borge Martín”, señaló Canul Uicab ante los asistentes.
La labor del presidente saliente fue fundamental para coordinar los esfuerzos logísticos que implican estas fiestas, las cuales demandan meses de preparación, desde la gestión de recursos hasta la construcción física de las estructuras que albergan los eventos taurinos y populares.

El ritual maya: El corazón de la entrega
El protocolo fue enriquecido por la presencia del sacerdote maya Teodoro Canul Balam, quien presidió la ceremonia tradicional de entrega de la “cabeza de cochino” y refrescos, elementos simbólicos de abundancia y agradecimiento. En su discurso, el dignatario maya hizo una recapitulación del ciclo festivo, reconociendo el arduo trabajo que realizan los palqueros.
Canul Balam subrayó la importancia de ritos fundamentales como el corte del ceibo, el árbol sagrado de los mayas que sirve como eje central de la festividad, y la emblemática noche de alborada, momentos que definen la cosmovisión de la región y que, según sus palabras, requieren de una dedicación casi espiritual por parte de quienes lideran la organización.

Mirada hacia el futuro: El compromiso de Jimmy Sosa Moo
Al recibir la encomienda, Jimmy Sosa Moo se mostró consciente de la magnitud del reto que representa encabezar las celebraciones a partir de 2027. Arropado por su familia y el respaldo de sus compañeros de gremio, Sosa Moo aseguró que pondrá su mejor esfuerzo para que la tradición no solo se mantenga, sino que se fortalezca frente a los retos del mundo moderno.
Como parte de sus primeras acciones para fomentar la convivencia, el nuevo responsable extendió una invitación abierta a la ciudadanía. Informó que en su domicilio, ubicado en la colonia Unidad Deportiva, se llevarán a cabo actividades esenciales del calendario festivo, tales como la tradicional matanza de cerdos y la degustación de platillos icónicos de la gastronomía regional, entre los que destacan la cochinita pibil y el relleno negro.
Este cambio de estafeta asegura que la veneración a San Isidro Labrador continuará siendo el motor social de la colonia Miguel Borge Martín, garantizando que las futuras generaciones de Kantunilkín sigan reconociendo en el trabajo del campo y en la fe de sus mayores el orgullo de su identidad.

