Del desenfreno a litigante reconocido; una historia de superación

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CHETUMAL, QR.- Julio César Acosta Góngora tuvo una juventud desenfrenada que lo llevó a abandonar sus estudios. Desde la niñez y adolescencia, su máximo objetivo fue ser abogado, pero desvió el camino presa de las tentaciones de la época. Sin embargo, hoy su historia inspira a miles tras lograr rectificar y convertirse en un reconocido abogado de la capital quintanarroense, con 12 años de experiencia.

Pero llegar ahí no fue camino fácil. Julio César cuenta que tropezó y durante muchos años su vida no marcaba un objetivo claro. Algo fundamental en su historia es que siempre contó con el apoyo de sus padres, quienes procuraban lo mejor para su educación.

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El momento de reflexión que transformó su vida

Con estudios truncos de preparatoria, a sus 30 años laboraba como intendente en la escuela del poblado de Río Verde. Un momento de reflexión llegó durante una fuerte resaca; la falta de dirección en su vida fue clara para él y llegó a la conclusión de que ya era suficiente, era tiempo de cambiar.

Fue entonces cuando retomó sus estudios de preparatoria abierta a través del acuerdo 286 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y concluyó su bachillerato en un lapso de seis meses.

El químico Juan Carlos Azueta Cárdenas, quien era director del Colegio de Bachilleres en ese entonces, le prometió que si terminaba la preparatoria le ayudaría para que continuar sus estudios; pero, al concluir su bachillerato, la respuesta fue: “o tu carrera o tu trabajo”.

Decidió entonces dejar su trabajo como intendente en la escuela y enfocarse de lleno a su educación superior. Terminó en tres años una carrera de cuatro, y se graduó como Licenciado en Derecho.

De intendente a abogado: La historia de Julio César Acosta
Acosta Góngora concluyó su preparatoria abierta en 6 meses tras decidir cambiar el rumbo de su vida a los 30 años. Foto: David Acosta.

Luto, sacrificios familiares y motivación por la justicia

Fue una labor titánica, tuvo que trabajar para obtener ingresos, pues ya tenía pareja e hijos de quienes afortunadamente recibió apoyo, al igual que de sus padres, quienes nunca dejaron de alentarlo, hasta que llegó una desgarradora experiencia.

Uno de los peores golpes que puede tener un hombre en la vida llegó: mamá y papá fallecieron, ambos por cáncer, antes de que terminara la carrera. Hoy honra su memoria al contar con una profesión.

Su padre, afirma, le dejó una gran enseñanza. Con él aprendió la importancia de un abogado, ya que fue acusado y encarcelado por un delito que no cometió y aunque fue absuelto, esa experiencia lo motivó más a estudiar la licenciatura.

Además, también entendió que hay que ser empáticos con sus clientes pues, en ocasiones, ha tenido que apoyar de manera gratuita a personas, tanto en casos como en asesorías; es decir, trabajar probono.

Desafortunadamente, dice, no se puede hacer eso con todos, porque en su caso, es independiente y litigar es su medio de subsistencia.  

Preparación constante frente a los retos

Julio César comenta que, pese a que ha llevado muchos procesos jurídicos a lo largo de sus 12 años de experiencia, es complicado elegir cuál ha sido el más difícil, porque todos tienen su grado de complejidad y en el trabajo profesional, a todos hay que darle el mismo nivel de importancia, sea un tema menor o grave, o del lado de la víctima o del acusado.

Agrega que llevar un caso requiere un trabajo integral, pues no se trata solo de estar en un juicio, sino de estudiar las vías jurídicas, analizar las pruebas, reunirse con los clientes y hasta visitarlos en los penales.

Resaltó que para los abogados es importante la actualización, porque de manera constante se crean nuevas leyes o se modifican las normas jurídicas, que son la base del trabajo. Además, añade, hay que especializarse; él ya tiene una Maestría en Juicios Orales en Derecho Penal.

Actualmente cursa una Maestría en Criminología e Investigación Forense, que le implica estudiar en la madrugada, pero eso no lo desanima a continuar con un doctorado.

Finalmente, Julio César Acosta Góngora exhorta a la población a que, si requieren contratar a un abogado, tomen en cuenta su historial y trayectoria, porque en ocasiones son víctimas de fraude o abusos. “No se puede jugar con la libertad, la propiedad o la justicia de las personas”, concluyó.


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David Acosta
Lic. en Derecho Burocrático y periodista. Fue columnista y coordinador de Novedades Chetumal, también corresponsal del periódico La Verdad y Quintana Roo Hoy. Cuenta con experiencia en radio y periodismo digital.

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